1. INTRODUCCIÓN

1.1. El racismo: una ideología de la modernidad

1.2. Rituales, estereotipos y prejuicios

1.3. Racismo, xenofobia y etnocentrismo

1.4. El racismo como fenómeno contemporáneo

  • En la antigüedad las grandes civilizaciones no fueron racistas
  • La cuestión de la esclavitud en el mundo antiguo
  • La India y el sistema de castas

1.5. El determinismo biológico como base del racismo

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2. DEL ESCLAVISMO AL RACISMO

            La esclavitud constituyó la base económica de la antigüedad. Prácticamente todos los pueblos sufrieron o hicieron esclavos a otros humanos. La guerra y la rapiña eran el método común para conseguir esclavos, librándoles de la muerte. La esclavitud era como un favor otorgado por el vencedor al vencido, a quien se le conmutaba la pena de muerte que el derecho de guerra estipulaba para todo enemigo prisionero.

            Los tratantes de esclavos árabes distinguían las piezas de su comercio en base a aspectos corporales y a sus procedencias geográficas. Esto permitía añadir valor al “producto” que vendían. Los mercaderos orientales clasificaban a sus esclavos según su procedencia empleando el término “ras” que significa “cabeza u origen”. Esa capacidad de identificar el lugar de nacimiento por la fisionomía se denomina en árabe en la actualidad “filarasa”.

            El término “raza” terminó por convertirse en una expresión corriente para referirse a los esclavos, mientras que el término “linaje” sólo se aplicaba para indicar la nobleza de un origen.

            Así como durante la Edad Media la identidad del europeo era su fe cristiana y su sentido de pertenencia común lo era hacia la Cristiandad, en los comienzos de la Edad Moderna, con el Cisma protestante, empiezan a surgir términos como “raza”, “herencia”, “linaje”, “origen” o “sangre”, en cuyos significados se solapaban lo biológico, lo político y lo cultural.

            A partir de Lutero y de Calvino se difundió una mentalidad teológicamente segregacionista en el campo de la salvación, sostenida con habilidad por los defensores de la trata de esclavos y que se encuentra unida al nacimiento del capitalismo moderno. Esta corriente teológica calvinista ayudó a la elaboración de una teoría racista sobre la superioridad de los blancos, bendecidos por Dios, y sobre la inferioridad de los negros, maldecidos por Dios y por la naturaleza.

20 mercado de esclavos de Gustave Boulanger

Mercado de esclavos por Gustave Boulanger, 1888

Autor: José Alfredo Elía Marcos
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ÍNDICE

I. UNA PELIGROSA IDEA SOBRE EL HOMBRE


1. Introducción

1.1. El racismo: una ideología de la modernidad

1.2. Rituales, estereotipos y prejuicios

1.3. Racismo, xenofobia y etnocentrismo

1.4. El racismo como fenómeno contemporáneo

  • En la antigüedad las grandes civilizaciones no fueron racistas
  • La cuestión de la esclavitud en el mundo antiguo
  • La India y el sistema de castas

1.5.El determinismo biológico como base del racismo

2. Del esclavismo al racismo            

2.1. El sustrato protestante del racismo

  • Calvino y la doctrina de la predestinación
  • La maldición de Noé

2.2. El descubrimiento de América: El reencuentro de la humanidad

  • La leyenda negra

2.3. La primera declaración de los derechos humanos.

2.4. La nobleza y la “race” en Francia.

2.5. El mito de las razas germánicas

2.6. El comercio y el trabajo de esclavos negros en las colonias de ultramar

3. El origen ilustrado del racismo

3.1. El lado oscuro de la Ilustración

  • El peligroso mito del buen salvaje
  • Voltaire: El divulgador del poligenismo

3.2. Kant y la definición de raza como herencia

3.3. Montesquieu y el determinismo ambiental de las leyes

3.4. Hegel y los pueblos “sin historia”

  • El descubrimiento de las grandes civilizaciones africanas

3.5. La génesis ilustrada del racismo antinegro

  • La perversa mentira de la semianimalidad
  • La Enciclopedia y su labor de propaganda racista

3.6. La ilustración racista en América del Norte

3.7. De la “igualdad selectiva” al racismo de estado

II. LOS MEDIDORES DE CRÁNEOS


4. Clasificación y origen de las razas

4.1. En busca del hombre salvaje

4.2. El origen de las razas

  • El monogenismo como origen común del género humano
  • Determinismo racial y poligenismo

4.3. Linneo y la clasificación de las especies.

  • La clasificación biológica del hombre

4.4. Buffón y el origen del término raza

  • El peligroso concepto de degeneración
  • El lenguaje y el clima como elementos determinantes de la raza
  • La influencia de las teorías de Buffón
  • Voces críticas contra Buffon

4.5. Blumenbach y la degeneración del prototipo caucasiano

5. La antropometría y el determinismo biológico

5.1. Pieter Camper y el grado de prognatismo

5.2. La Sociedad de los Observadores del Hombre

5.3. Frank Joseph Gall y la frenología

5.4. Anders Retzius y el índice cefálico

5.5. La escuela americana de craneometría

  • Samuel G. Morton y su extensa colección de cráneos
  • Glidon y Nott: Los “tipos de humanidades”
  • Louis Agassiz y los “centros de creación”

5.6. Paul Broca y el peso cerebral

  • Crítica a la craneología

5.7. Los supuestos caracteres morfológicos raciales

  • Felix von Luschan y la pigmentación de la piel
  • La pigmentación del pelo
  • La pilosidad o forma y calidad del cabello
  • La pigmentación de los ojos
  • La estatura
  • La forma de la nariz

5.8. El factor sanguíneo

  • La racialización japonesa por la sangre
  • El factor sanguíneo como justificación racial del pueblo vasco
  • Los grupos sanguíneos y la supuesta evolución por la alimentación

III. LOS CREADORES DEL MITO


6. La construcción de la raza aria

6.1. Los factores que favorecieron el racismo

  • La interpretación biológica de las teorías de Herder
  • La expansión de las grandes potencias europeas por el mundo
  • Los estudios de las ciencias biológicas
  • Los avances en lingüística comparada

6.2. La hipótesis aria o indoeuropea

  • El origen del término ario
  • El estudio de las lenguas africanas

6.3. El mito “rubio” y la creación de la raza nórdica

7. Gobineau y la desigualdad de las razas                        

7.1. Arthur Gobineau ideólogo y fundador del racismo

  • Una vida obsesionada por la decadencia de su raza
  • El ensayo sobre las desigualdades de las razas
  • La superioridad de la raza aria y su papel dominante sobre el resto de las razas humanas
  • La decadencia es producida por la degeneración biológica de la raza, fruto del mestizaje
  • La historia no es sino el campo de batalla donde se libran las luchas entre razas
  • Consecuencias de la ideología racista de Gobineau
  • Autores críticos con la doctrina Gobineana

7.2. Georges Vacher de Lapouge y la antroposociología

7.3. Richard Wagner: Gobinismo y antijudaismo

  • El racismo en Wagner
  • El antijudaismo de Wagner
  • Tras la muerte de Wagner y Gobineau

7.4. Ludwing Schemann y la Sociedad de amigos de Gobineau

8. El determinismo cultural                                                           

8.1. Naturaleza vs cultura

8.2. La influencia del positivismo

  • Ludwig von Gumplowicz y la lucha de razas
  • Henry Thomas Buckle y la ley positiva de la historia
  • Hyppolite Taine y el materialismo inhumanista

8.3. La idea de la decadencia de la civilización

8.4. Ernst Renan y la raza semítica

  • La clasificación de las razas en Renán
  • La ciencia como “Nueva religión”
  • Razas lingüísticas vs Razas físicas
  • La cuestión de la raza semítica
  • Los principios del estado totalitario

8.5. Gustave le Bon y la psicología social

  • La teoría sobre las razas
  • Otros autores de la psicología materialista

8.6. El determinismo histórico

9. Del teutonismo al nazismo

9.1. Chamberlain y la raza teutónica

  • Los fundamentos del racismo en Chamberlain
  • La higiene racial como medio de evolución de la raza aria
  • La raza semita como antítesis de la raza aria
  • Nazismo y “neocristianismo ario”
  • La influencia de Chamberlain en la construcción del racismo

9.2. Madison Grant y el nordicismo

  • La teoría del “hombre nórdico”
  • El control de la inmigración
  • La eugenesia como política de control de las razas
  • Relación entre el conservacionismo y el racismo

9.3. Nietzsche y el superhombre

  • Odio y desprecio por la raza humana
  • El cultivo de la superbestia
  • Su admiración por el racista Código Manú

10. El darwinismo y la lucha de razas

  • Consecuencias del darwinismo social

10.1. La teoría de la evolución como síntesis entre el monogenismo y el poligenismo

10.2. El racismo de Darwin

10.3. De la lucha por la supervivencia a la lucha de razas

  • La lucha de razas como justificación de la guerra

10.4. La influencia del darwinismo en las ideologías racistas

10.5. Ernst Haeckel y la teoría de la recapitulación

10.6. Del carácter simiesco de las razas inferiores

10.7. La neotenia o perduración de la juventud

10.8. La interpretación evolucionista de las religiones: fetichismo, animismo y canibalismo ritual

IV. LOS ADORADORES DE LA MUERTE


11. El Nazismo: La biología hecha política

11.1. Adolf Hitler: El racismo como política de estado

11.2. Rosenberg: El ideólogo del nacionalsocialismo

11.3. La Rassenhygiene o ciencia de la higiene racial

11.4. El cultivo de la “nueva raza”

  • La esterilización de los “miembros enfermos”
  • El plan de eutanasia Aktion T4
  • El plan de reproducción controlada
  • El proyecto Lebensborn

12. Gnosticismo y Teosofía: Orígenes racistas de la New Age

12.1. La doctrina secreta de Madame Blavatsky

  • Las obras esotérico-racistas de Blavatsky
  • Antisemitismo teosófico de Blavatsky
  • Repercusiones de la doctrina teosófica de Blavatsky

12.2. La ariosofía de Guido Von List

  • La invención del ramanismo ariosófico

12.3. La teozoología de Jorg Lanz Von Liebenfels

  • La génesis zoológica del hombre en Liebenfels
  • El cristo ario y el “electrón divino”
  • Ostara: La revista de la teozoología
  • La Orden del Nuevo Temple
  • La Germaneorden

12.4. La Logia Thule

12.5. Himmler y la “Nueva religión”

12.6. Hans Horbiger y la Era de Acuario

V. LA HORA DE LAS TINIEBLAS


13. El racismo contra los negros

13.1. Del esclavismo al racismo

13.2. La abolición de la esclavitud

  • El Movimiento abolicionista
  • Haití: La rebelión que se convirtió en revolución de los negros
  • De la prohibición de la trata a la abolición de la esclavitud
  • Estados Unidos y la guerra de Secesión

13.3. Colonialismo, imperialismo y racismo

13.4. La propaganda racista

  • Exhibidos en museos
  • Los zoos humanos
  • Ota Benga: El caso del pigmeo enjaulado

13.5. El exterminio de los aborígenes australianos

13.6. La segregación racial de los negros en los Estados Unidos

  • La maldición de Caín

13.7. El fundamentalismo racista: Ku-klux-klan

13.8. Los negros en los campos de exterminio nazis

13.9. El Apartheid sudafricano

  • El Project coast
  • El fin del Apartheid en Sudáfrica

14. El antisemitismo

14.1. Un pueblo con una larga historia

  • El pueblo judío en la Antigüedad
  • Judíos y Cristianos
  • Las expulsiones de los judíos de Europa

14.2. Lutero y las mentiras sobre los judíos

14.3. Unos mitos peligrosos

  • El judío errante
  • El libelo de sangre o asesinato ritual

14.4. La judeofobia ilustrada

  • Voltaire: Divulgador del odio antisemita
  • La génesis del mito de la conspiración

14.5. El antisemitismo racial alemán

  • La crisis de 1878-79 y la creación de las ligas antisemitas
  • La segunda gran crisis de 1890 y el surgimiento de las ideas völkisch
  • La tercera crisis y el antisemitismo de Estado

14.6. Nietzsche y la muerte del Dios semítico

14.7. El fraude de “Los protocolos de los Sabios de Sión”

14.8. Los pogroms comunistas

14.9. La judeofobia en Inglaterra y los Estados Unidos

  • La tragedia del St. Louis
  • La conferencia de Evián
  • El refugio Iberoamericano

14.10. Henry Ford y “El judío internacional”

14.11. El autoodio judío

15. El racismo anti-romaní

15.1. La llegada de los gitanos a Europa

15.2. La condenación racial del gitano

15.3. Los porraimos nazis

16. Los orígenes del sexismo

16.1. La Revolución Cristiana vs Modernidad

  • La deriva de la Modernidad hacia la vida pública y el predominio del varón

16.2. El origen del sexismo: El lado interesadamente olvidado de la Ilustración.

  • Rousseau: La mujer queda excluida del contrato social.
  • Kant: La mujer como objeto de la razón práctica del varón.
  • Sylvain de Mavéchal: El delicado equilibrio cerebral de la mujer.
  • Schopenhauer: La mujer como el segundo sexo.

16.3. El sexismo científico

  • Los estudios del cerebro
  • Gustave Le Bon y la debilidad innata femenina.

16.4. Las teorías darvinistas y el “problema de la mujer”

  • Charles Darwin: La mujer como ser menos evolucionado.
  • Herbert Spencer: La teoría del techo evolutivo.
  • Frank Ferneseed y la preeminencia del macho sobre la hembra.
  • George John Romanes y la fragilidad mental femenina.
  • Francis Galton y la inferior capacidad de la mujer
  • Havelock Ellis y la menor variabilidad femenina
  • Haeckel y la teoría de la recapitulación.

16.5. Paul Julius Moebius y “la inferioridad mental de la mujer”

  • La cuestión del “instinto femenino”
  • Repercusión y alcance de Moebius

16.6. Sexualidad y concepción

  • El mito de la menstruación
  • Freud: La mujer como varón castrado imperfecto

16.7. La mujer histérica

  • La histeria como enfermedad uterina
  • La histeria como enfermedad mental

16.8. Otto Weininger y la teoría de la intersexualidad

16.9. La teoría de las dos esferas.

  • John Ruskin y el hogar victoriano
  • Samuel Smiles y el mandato divino
  • Consecuencias sociales del discurso de las dos esferas

16.10. La influencia del sexismo en España

V. LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO


17. El racismo en España y Latinoamérica

17.1. Racismo y nacionalismo en España

17.2. El racismo en el nacionalismo catalán

17.3. Sabino Arana y el racial-nacionalismo vasco

  • Precedentes al nacionalismo-racial de Arana
  • El arianismo racial vasco
  • La pseudoreligiosidad pagana de Arana
  • Nacionalismo racial vasco y nazismo

17.4. El racismo en el racionalismo gallego

  • Manuel Murgüía y el celtismo
  • Vicente Risco y el teosofismo racista

17.5. El racismo en Latinoamérica

  • Uruguay y la conservación del “tipo latino”
  • Brasil y el darwinismo social
  • México y la masonería racista
  • Chile y la fortificación de la raza
  • Argentina: Genocidio y poblamiento ario

18. Imperialismo colonial y las políticas de Estado racistas

18.1. Los doctrinarios del Imperio Británico

  • John Ruskin y el capitalismo oligárgico
  • Cecil Rhodes
  • Wiston Churchill

18.2. El racismo de Estado en Francia

  • El racismo antiárabe

18.3. El imperialismo estadounidense

  • Las primeras matanzas coloniales en Norteamérica
  • El arrasamiento del Oeste
  • El racismo mormón anti-indígena
  • El “Destino manifiesto” blanco

19. Los neorracismos

19.1. La trampa del determinismo biológico

  • Determinismo y comportamiento humano
  • Determinismo y diferencias sociales

19.2. La etología popular

  • Desmond Morris: El hombre como mono social
  • Robert Ardrey y la hipótesis de la caza

19.3. Edward O. Wilson y la sociobiología

  • La sociobiología como ultradarwinismo
  • Determinismo sociobiológico: La dictadura del gen
  • El reduccionismo sociobiológico
  • La justificación de la violencia y la dictadura
  • El sexismo wilsoniano
  • La legitimación de las clases sociales
  • Crítica a la sociobiología
  • La nueva moral sociobiológica

19.4. La curva de la campana

19.5. Richard Dawkins y el gen egoísta

  • Reduccionismo biológico y ateísmo militante

19.6. El nuevo “racismo cultural”

19.7. El “Nuevo Orden” neorracista

  • La declaración de Zurich

VII. EL FINAL DEL INVIERNO


20. La lucha contra el racismo

20.1. Los pioneros del antirracismo

  • Alexis Tocqueville
  • Alejandro Humboldt
  • Antenor Firmin
  • Rudolf Virchow
  • Max Weber

 20.2. Franz Boas: El final del racismo científico

  • Una antropología de signo humano

 20.3. La Declaración sobre la raza

 20.4. La antropología antirracista

  • Alfred Métraux: Embajador del antirracismo
  • Ashley Montagu y la falacia de la raza
  • Claude Levi Strauss y la antropología estructural
  • Marvin Harris y el materialismo cultural
  • Hannah Arendt y el origen ilustrado del totalitarismo
  • George Mosse: La influencia del ocultismo en el racismo nazi
  • Robert Miles: La denuncia del criptorracismo
  • Steven Rose: No son genes sino Cultura

20.5. Los protagonistas del fin de la segregación

  • Los pioneros de los derechos civiles
  • Charles Hamilton Houston: Un visionario de la igualdad racial
  • Thurgood Marshall y la defensa de los “sin voz”
  • Martin Luther King: Líder del Movimiento por los derechos civiles
  • Las asociaciones por los derechos civiles

20.6. El movimiento por los derechos civiles

  • La condena de la segregación racial: El caso Brown v. Borrad of education
  • El trágico asesinato de Emmett Hill
  • Rosa Parks y el boicot de autobuses de Montgomery
  • Los nueve de Little Rock
  • Las movilizaciones en los Estados del Sur
  • La marcha sobre Washington
  • El legado de los derechos civiles

21. La defensa cristiana de la dignidad humana

21.1. La condena cristiana de la esclavitud

  • Los primeros cristianos y la abolición de la esclavitud del Mundo Antiguo
  • Las congregaciones religiosas liberadoras de esclavos
  • Los Reyes Magos como símbolo de la unidad de las razas
  • La labor de los Capuchinos
  • La labor de los Papas en la lucha por la esclavitud

21.2. La labor de denuncia de los misioneros cristianos

  • Edmund Dene Morel y la denuncia del genocidio belga
  • Los padres salesianos y la denuncia del genocidio de los Onas
  • Daniel Comboni y el Plan para el Renacimiento de África

21.3. La lucha de la Iglesia católica en favor de los judíos

  • El testimonio del cardenal Faulhaber
  • Clemens August von Galen: El “León de Münster”
  • La acción de los protestantes
  • Irena Sendler: La madre de los niños del Holocausto
  • Pío XI: La primera condena internacional del racismo
  • Pío XII: La voz solitaria
  • El reconocimiento de la verdad

21.4. La Declaración de los errores del racismo

21.5. El Concilio vaticano II: Nostra Aetate

21.6. La Comisión pontificia Iusticia et Pax

21.7. El movimiento ecuménico

  • Primera etapa (1908-1937)
  • Segunda etapa (1938- )
  • La Unitatis redintegratio

22. Desmontando las falacias del racismo

22.1. La falacia de la clasificación racial o la imposibilidad de clasificar a los seres humanos en razas definidas.

  • Inutilidad científica del concepto de raza
  • Clinas y demes
  • Más de 6.000 millones de razas
  • La teoría de la Eva mitocondrial
  • La teoría del Adán nuclear

22.2. La falacia de la pureza racial

  • El caso del maíz híbrido seleccionado
  • Las ratas y la importancia de la heterocigosis
  • Los problemas de la endogamia
  • La anemia falciforme y la ventaja heterocigótica
  • La importancia de la diversidad genética humana

22.3. La falacia de la jerarquía de razas o el suprematismo racial.

  • El proyecto Genoma Humano: rebatiendo el determinismo
  • La Declaración del Genoma Humano

22.4. Conclusión: una mirada esperanzadora al hombre.

  • La importancia de la educación para vencer al racismo

 Bibliografía             

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BIBLIOGRAFÍA

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– BITLLOCH, Eduardo. Ciencia, Raza y Racismo en el Siglo XVIII. Derde Wereld Centrum, Katholieke Universiteit Nijmegen, Holanda.

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– BOU, Luis César. África y la historia. 2001

– CABALLERO JURADO, Carlos. j

– CASAS CASAÑÉ, Marta. Racionalización de prejuicios: las teorías racistas en el debate esclavista de la primera mitad del siglo XIX.

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– ELÍAS DE TEJADA, Francisco. El racismo. Breve historia de sus doctrinas.

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– FERRO, Marc. El libro negro del colonialismo. Ed. La esfera de los libros.- LALUEZA, Carles. Razas, racismo y diversidad. Ed. Algar

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– Arthur Herman “La idea de decadencia en la historia occidental” 1998.

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22.4. Conclusión: una mirada esperanzadora al hombre.

            Las tres armas más eficaces contra el racismo son la ciencia, la educación y la religión. La ciencia permite desmitificar la base naturalista del concepto de “raza” y su jerarquización. La educación por su parte permite transmitir otro concepto de individuo y de ciudadano que convive en la sociedad apoyado sobre las libertades y derechos humanos fundamentales. Por último la religión logra dar un sentido a la existencia de cada persona referida a una dignidad especial, como ser único e irrepetible y llamado a una vocación personal en el mundo. Esta triple conexión es reconocida por la UNESCO en la Declaración contra la raza y los prejuicios raciales de 1978, donde se afirma “la unidad intrínseca de la especie hyumana y, por consiguiente, la igualdad fundamental de todos los seres humanos y todos los pueblos, reconocidas por las más elevadas manifestaciones de la filosofía, de la moral y de la religión, reflejan un ideal hacia el cual convergen hoy día la ética y la ciencia”.

La importancia de la educación para vencer el racismo

“El Señor es quien ha recapitulado en sí mismo todas las naciones dispersas desde Adán, todas las lenguas y todas las generaciones, incluido el mismo Adán”. S. Ireneo.

Como hemos visto la ciencia se ha convertido en una eficaz arma contra el racismo y sus sesgados puntos de vista acerca de la antropología humana, pero, como afirma el documento de la comisión pontificia Iustitia et pax, “las ciencias no son suficientes para asegurar las convicciones antirracistas por sus métodos mismos, ellas se prohíben a sí mismas decir una palabra final sobre el hombre y su destino y definir reglas morales universales obligatorias para las conciencias”.

“La filosofía, la moral y las grandes religiones se interesan también por el origen, la naturaleza y el destino del hombre, pero en un plano que supera la investigación científica abandonada a sus fuerzas. Más allá de la observación de las costumbres o del consenso, siempre frágil y ambiguo de una época, logran en el mejor de los casos, adoptar un universalismo que en el caso de la doctrina cristiana se apoya sólidamente en la Revelación divina. Según esta Revelación bíblica, Dios ha creado al ser humano – varón y mujer – a su imagen y semejanza. Sobre este vínculo del hombre con su Creador se funda su dignidad y sus derechos humanos inalienables, con Dios mismo garante. A esos derechos personales corresponden unos deberes hacia los demás hombres. Ni el individuo, ni la sociedad, ni el Estado, ni ninguna otra institución humana, pueden reducir al hombre – o un grupo de hombres – al estado de objeto.

El prejuicio racista sólo puede ser combatido donde nace, es decir, en el corazón del hombre. Muchas veces la propaganda, las leyes o la demostración científica, no son suficientes para extirpar el prejuicio racista. Aunque las leyes eviten o sancionen toda acción de discriminación racial, si las personas no se adhieren a ellas plenamente, estas a la larga no serán efectivas. Una cosa es cierta y es que cuando el racismo muere en los corazones, acaba por desaparecer en las leyes, aunque sea preciso actuar directamente en el terreno jurídico. Un cambio de estructuras está ligado a aun cambio de corazones.

El papel de la escuela es esencial, pues ayuda a ver que la diferencia del otro es algo que puede enriquecer nuestra experiencia. El estudio de la historia ayuda a apreciar los valores de la propia nación, pero sería perjudicial si condujera a un miope chauvinismo y asignara a las realizaciones de las otras naciones sólo un lugar accesorio que resulte inferior. La instrucción cívica debe ser concebida de tal manera que sean arrancadas de raíz los reflejos discriminatrios respecto de personas que pertenecen a otros grupos étnicos”. La Iglesia ante el racismo para una sociedad más fraterna. Comisión pontifica Iusticia et pax  

            El lenguaje juega un importante papel en la construcción social de conceptos como el de “raza” y otros adyacentes.

  1. Por una parte, el lenguaje actúa como un tipo concreto de espejo social que refleja las formas de organización y las dinámicas que configuran la sociedad de la que son parte.
  2. El lenguaje ejerce una función creadora, socializadora, reproduciendo las pautas y valores sociales que refleja en tanto que expresión de algún tipo de convención colectiva.

No obstante cabe preguntarnos si ¿bastará la erradicación de los términos propios empleados por el racismo en el lenguaje para combatir este en las demás áreas de la vida social?

El hecho de que el concepto “raza” no tenga hoy en día validez, no quiere decir que ya no exista el racismo. Como advierte el filósofo Pierre André Taguieff, la biogenética, la sociobiología, el utilitarismo, el etnocentrismo, la judeofobia, la cristianofobia y la islamofobia, construyen cada día nuevos potenciales de segregación, que si bien no se basan en la raza, sus argumentos apuntan a “discapacidades genéticas”, la cultura y la criminalización.

Autor: José Alfredo Elía Marcos
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22.3. La falacia de la jerarquía de razas o el suprematismo racial

La Declaración sobre la raza y los prejuicios raciales de 1978, reconoce la falta de argumentación científica sobre esta cuestión:

“Toda teoría que invoque una superioridad o inferioridad intrínseca de grupos raciales y étnicos que dé a unos el derecho de dominar o eliminar a los demás, presuntos inferiores, o que haga juicios de valor basados en una diferencia racial, carece de fundamento científico y es contraria a los principios morales y éticos de la humanidad”. Declaración sobre la raza. 1978.

El proyecto genoma humano: rebatiendo el determinismo

            En 1990 se creó el Proyecto Genoma Humano (PGH) con el propósito fundamental de determinar la secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN e identificar y cartografiar los genes del genoma humano desde un punto de vista físico y funcional. La investigación corrió a cargo de dos grupos diferentes: uno financiado por el gobierno estadounidense y el segundo, con base en Gran Bretaña, a cargo del Sanger Institute.

            Los días 15 y 16 de febrero de 2001, las revistas Nature y Science publicaban la secuenciación definitiva el Genoma Humano, con un 99,9% de fiabilidad. Los resultados de este estudio causaron gran asombro en los propios científicos del proyecto. La secuencia del código genético humano es extraordinariamente larga con más de tres mil millones de bases nitrogenadas. Esto hacía pensar que con estas unidades se pudiera codificar entre cincuenta mil o ciento cincuenta mil genes. De hecho, previo al estudio del genoma humano, se descubrieron la secuencia de otros organismos más simples como la mosca de la fruta (13.601 genes), la lombriz de tierra (19.098 genes) o el maíz (32.000 genes). Pues bien, las conclusiones objetivas para el genoma humano es que este está compuesto por apenas 35.000 genes, siendo el 75% restante secuencias de ADN repetidas (lo que hoy en día los científicos denominan “ADN basura”). Ante esto cabe preguntarse como explicar la enorme complejidad del ser humano con tan pocos genes en comparación con los de los invertebrados o cereales como el maíz. La revista Christian Science Monitor se planteaba la pregunta de la siguiente manera. “Si un hombre es tan avanzado, ¿porqué la suma de sus genes no es diferente a la de un alga o un gusano?”.

            Los recientes descubrimientos en genética se alejan de la idea de que todo puede ser explicado de manera sencilla en función de los genes individuales. El genoma humano ha de tratarse en su totalidad no como una colección de entidades, sino como un proceso de interacciones muy complejas.

            El relativo pequeño número de genes descarta cualquier posibilidad de que genes individuales controlen y conformen patrones de comportamiento como la criminalidad, las preferencias sexuales, los gustos artísticos, los credos religiosos o las tendencias políticas. El comportamiento humano es muy complejo y no se puede deducir a la genética.

            Estos hechos defutan planteamientos neoracistas como los que se oyeron en 1995 en la Conferencia sobre Genética del criminal y el Comportamiento antisocial celabrada en Londres. Allí varios de sus participantes defendían que los factores genéticos eran los responsables de entre un cuarenta y un cincuenta por ciento de la violencia genética. Sostenían que se podrían desarrollar nuevas medicinas para el “control de la agresividad”, una vez que se encontraran los genes responsables. Incluso, el doctor David Goldman llegó a sugerir el aborto cuando las pruebas prenatales indicaran que el niño era portador de genes que le predispusieran a la agresión o a un comportamiento antisocial: “Las familias tendrían que tener la información y permitirles decidir en privado como utilizarla”. (The Independent, 14/2/95).

            Por todo ello, el doctor Craig Venter, genetista de la empresa Celera (uno de los principales responsables del proyecto Genoma Humano), refuta esta idea reduccionista del ser humano, que pretende controlar su comportamiento mediante medicación y supervisión de su ADN:

“Simplemente no tenemos genes suficientes para esta idea del determinismo biológico. La maravillosa diversidad de la especia humana no está relacionada con nuestro código genético. Nuestro medio ambiente es crítico.

Sólo cuando los científicos puedan comprobar la forma en que estos genes se activan y se desactivan y cómo fabrican proteínas, podrán ver una diferencia significativa entre las distintas especies de mamíferos. La diferencia clave está en la forma en que los genes humanos se regulan en respuesta a un estímulo medioambiental con otros animales”. Craig Venter. The Observer. 11/2/01.

            El estudio del genoma humano confirma la existencia de la unidad en la diversidad humana, destruyendo por completo el mito de la superioridad racial. La ausencia de un gen de la raza se ha confirmado de dos formas distintas. Celera utilizó ADN de varones y mujeres que se describían como chino asiático, afroamericano, caucásico e hispano mexicano. Los científicos fueron incapaces de distinguir étnicamente uno de otro. Ningún gen, por sí mismo o junto con otros, podía decir de qué raza procedían.

            Las nuevas investigaciones revelan que todos los seres humanos somos idénticos en un 99,99%. Tan sólo un 0,1 % de los genes humanos explican las diferencias hereditarias. Básicamente todos los seres humanos somos iguales. El investigador alemán Svante Paabo, publicó en la revista Science un ensayo en el que reconoce:

“A menudo dos personas que descienden de la misma zona del mundo y que parecen supreficialmente iguales, están menos relacionados entre sí que con personas de otras partes del mundo que parecen muy diferentes”.

            La editorial del 13 de febrero de la revista The Seattle Times dice:

“Los resultados del proyecto genoma humano acaban con los intolerantes que durante mucho tiempo se han esforzado por camuflar su viejo odio con un disfraz científico de superioridad ge´netica. La secuenciación del ADN humano nos lleva a una conclusión: En la ciencia, la raza carece de significado”.

La Declaración del Genoma Humano

            En la actualidad, en el mundo de la genética, hay dos visiones opuestas. Por una parte está la visión determinista postulada por la sociobiología, en la cual se reduce al ser humano a una especie de animal más y que justifica todo tipo de experimentación y manipulación genética de su genoma. La otra visión, afortunadamente mayoritaria, es la humanista que contempla la genética como parte del ser humano, en el que se incluyen el ambiente natural y social.

            Estas dos visiones tienen su influencia en el ámbito jurídico como en la directiva europea sobre invenciones biotecnológicas del 8 de julio de 1998, y la declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos del genoma del 15 de julio de 1997.

            El biólogo genetista ruso Theodosius Dobzansky (1900–1975) afirma “que somos más el resultado de la educación que de la herencia genética”. Mientras la sociobiología viene a remarcar las diferencias en la especie humana al valorar sólo la evolución biológica, la evolución cultural subraya la unidad de la especie humana, y la irrelevancia de las diferencias genéticas. Por ello el artículo 1 de la Declaración del Genoma valora la unidad del género humano oponiéndose a todo tipo de discriminaciones racistas, basadas en la existencia de genes buenos y malos.

            “Artículo 1º: El genoma es la base de la unidad fundamental de todos los miembros de la familia humana y del reconocimiento de su dignidad y diversidad intrínseca. En sentido simbólico, el genoma humano es el patrimonio de la Humanidad”.

            El ser humano no es sólo genética sino cultura. La interpretación determinista del genoma humano ha llevado históricamente a discriminaciones y agresiones serias a la dignidad humana. Los artículos 2º y 3º critican la reducción determinista del ser humano a genética, señalando qu existen otras dimensiones de la realidad humana que deben ser atendidas a la hora de luchar contra las enfermedades como son la higiene y el estilo de vida de las personas.

“Artículo 2ª: … la dignidad humana impone que no se reduzca a los individuos a sus características genéticas y que se respete su carácter único y su diversidad”.

            “Artículo 3ª: El genoma humano, evolutivo por naturaleza, está sometido a mutaciones. El genoma entraña posibilidades que se expresan de distintos modos en función del entorno natural y social de cada persona, que comprende su estado de salud individual, sus condiciones de vida, su alimentación y su educación”.

            Luchar contra el reduccionismo genetista exige igualmente la protección de la privacidad de los datos genéticos de una persona. Por ello en el artículo 7ª de la Declaración se proteje la intimidad del diagnóstico génico.

            La Declaración reconoce que cada individuo tiene derecho al respeto de su dignidad y derechos, cualesquiera que sean sus características. Esta dignidad impone que no se reduzca a los individuos a sus características genéticas y que se respete el carácter único de cada uno y su diversidad.

            También afirma que nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características genéticas, cuyo objeto o efecto sería atentar contra sus derechos humanos y liebrtades fundamentales y el reconocimiento de su dignidad.

            Los trabajos del gran genetista francés Jerome Lejeune (1926-1994) defendiendo la primacía del cuidado amoroso por los más débiles y enfermos, influyeron considerablemente en la elaboración del artículo 17, en el que se establece que:

            “Los Estados deberán respetar y promover la práctica de la solidaridad para con los individuos, familias o poblaciones expuestos a riesgos particulares de enfermedad o discapacidad genética. Deberían fomentar las investigaciones encaminadas a identificar, prevenir y tratar las enfermedades genéticas, sobre todo las enfermedades raras y las enfermedades endémicas que afectan a una parte considerable de la población mundial”.

            La teoría sintética de la evolución ha criticado a la sociobiología por basarse en los planteamientos socialdarwinistas que podrían conducir a segregar la especie humana según sus “genes buenos o malos” y con ello al racismo. El niega los planteamientos de la sociobiología cuando afirma que “somos más el resultado de la educación que de la herencia”. Mientras la sociobiología tiende a subrayar las diferencias de la especie humana en términos exclusivamente de evolución biológico-molecular, la evolución cultural subraya la unidad de la especie humana, y la irrelevancia de las diferencias genéticas.

            Por ello el Art. 1º de la Declaración del Genoma destaca la unidad del género humano oponiéndose a todo tipo de discriminación racista, basada en la pretendida existencia de genes buenos y malos. “El genoma es la base de la unidad fundamental de todos los miembros de la familia humana y del reconocimiento de su dignidad y diversidad intrínseca. En sentido simbólico, el genoma humano es el patrimonio de la Humanidad”.

            Los siguientes artículos critican la reducción determinista del ser humano a pura genética. El artº 2 establece: “la dignidad humana impone que no se reduzca a los individuos a sus características genéticas y que s erespete su carácter único y su diversidad”, y el artº 3 afirma que “el genoma humano, evolutivo por naturaleza, está sometido a mutaciones. El genoma entraña posibilidades que se expresan de distintos modos en función del entorno natural y social de cada persona, que comprende su estado de salud individual, sus condiciones de vida, su alimentación y su educación”. De esta manera se reconoce que el ser humano no termina en su genética, sino que su ser es mucho más amplio que su mera biología.

Autor: José Alfredo Elía Marcos
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22.2. La falacia de la pureza racial

La tercera falacia que es necesario desmontar es la que presupone que la raza se degenera cuando se mezcla con otras, y que por tanto es vital para la supervivencia de la misma, preservarla pura de toda “contaminación”.

Esta tesis fue planteada, como ya hemos visto, por A. Gobineau, y constituye uno de los elementos clave del edificio racista.

“La falta de homogeneidad de la sangre crea discrepancias en las concepciones; a consecuencia de la mezcla de razas, se produce la degeneración, la confusión, el estancamiento morboso”.

“Pienso que la palabra degenerado, cuando se aplica a un pueblo, debe significar y significa que este pueblo no posee ya el valor intrínseco que antiguamente poseía, porque no circula ya por sus venas la misma sangre, gradualmente depauperada con las sucesivas aleaciones”. A. Gobineau

El delirio nazi por buscar la pureza racial, les llevó a realizar políticas inhumanas como el Lebensborn, donde se cruzadban “especimenes arios especialmente seleccionados”, o las políticas de eliminación de “degenerados” mediante el exterminio por eutanasia o en campos de concentración.

Hoy en día se ha demostrado que la base científica de estas políticas carecía de consistencia. Los cruces entre razas puras, conducen a la larga a crear enfermedades y a empobrecer la biodiversidad. Cualquier criador de perros, por ejemplo, sabe muy bien que los cruces entre individuos de una misma familia (por ejemplo entre los descendientes de campeones del mundo) con el fin de conservar una tipología determinada, no hacen sino destruir el linaje. Los cruces de razas puras de campeones generan individuos cada vez más débiles y con más anomalías psicológicas (perros tímidos o absurdamente feroces), funcionales (cojeras, problemas oseos, etc.) o de otra índole, como un sistema inmunitario débil. Por ello, es necesario introducir “sangre nueva” mediante cruces externos, para preservar la fortaleza y la salud de la raza.

Contundente es el argumento que Cavalli-Sforza plantea en contra de la búsqueda de la pureza racial. Si los miembros de una familia practicaran la endogamia durante 20 ó 30 generaciones, no lograrían una colectividad totalmente “pura”, en la que hubiera desaparecido la variabilidad genética. Más aún, el intento de criar artificialmente “seres puros” acarrearía graves consecuencias para la fertilidad y salud de los descendientes, y podría conducir a importantes deformaciones e incluso a la muerte.

La diversidad genética que aportan los individuos heterocigóticos y las poblaciones polimórficas son una garantía de supervivencia. Vamos a verlo con una serie de ejemplos.

El caso del maíz híbrido seleccionado

            Hacia 1917 se realizó en los EE.UU. un experimento de selección artificial de semillas de maiz con el objetivo de mejorar las cosechas. Para ello se creó un maiz híbrido a partir del cruce de cuatro variedades iniciales. La descendencia de estos cruces se volvía a cruzar entre sí. Con el tiempo los cruces se realizaban de forma recurrente con lo que la diversidad genética se fue perdiendo, consiguiéndose progresivamente una población genéticamente homogenea.

            El problema llegó cuando en 1970 una epidemia de helmintosporiosis acabó de golpe con todas las cosechas de maiz híbrido demostrando la vulnerabilidad de estos cultivos. La selección de ciertos rasgos comercialmente beneficiosos había descuidado la diversidad genética y con ello la resistencia a ciertas enfermedades. Si las plantas hubieran conservado su diversidad, hubieran dispuesto de un arsenal genético que les hubiese permitido adaptarse al nuevo agente patógeno, y hubieran sobrevivido a la enfermedad.

Las ratas y la importancia de la heterocigosis

            Para evitar la propagación de enfermedades por medio de las ratas se producen periódicamente campañas de desratización que nunca llegan a conseguir sus propósitos con la eficacia deseada. Las ratas se hacen resistentes a estos venenos y aprenden a evitarlos. Las ratas son animales gregarios, cuya vida en grupos les confiere ventajas. Por ejemplo, al observar los efectos del veneno sobre un compañero, alerta a las demás de comer ese producto.

            Uno de los venenos más empleados con éxito contra estos roedores es la warfarina. Introducida en 1950, tiene por efecto producir hemorragias internas que no llegan a curar al inhibirse la producción de vitamina K necesaria para la coagulación de la sangre. La rata muere varios días después de ingerir la sustancia, con lo que se evita que se establezca la relación causante, con el consiguiente apredizaje y rechazo al alimento que la contiene.

            Sin embargo, se ha comprobado que existen ratas resistentes a la warfarina, lo que permite que estas poblaciones aumenten en relación a las sensibles al veneno. Podría esperarse que el alelo de la resistencia a la warfarina se extendiese a toda la población, pero su presencia en las colonias de ratas nunca sobrepasa el 44%. La explicación de este fenómeno está en que los individuos homocigóticos al gen resistente, producen menos vitamina K, lo cual les obliga a ingerirla en mayores cantidades.

            El zoologista Manuel Berdoy, de la universidad de Oxford, explica las ventajas de la heterocigosis a raiz de sus estudios con ratas:

“Estas observaciones constituyen una de las mejores demostraciones de la ventaja de la heterocigotia entre los mamíferos. En efecto, las ratas heterocigóticas resistentes se benefician no sólo de la protección aportada por el alelo “resistente”, sino también, gracias a su alelo vulnerable, de costes vitamínicos mucho más bajos que los de las ratas heterocigóticas resistentes”.[1]

Los problemas de la endogamia

            Cuando una especie experimenta una reducción tan drástica de sus miembros, y los supervivientes siguen reproduciéndose con sólo parte del patrimonio genético inicial se produce lo que se llama un cuello de botella. En biología se denomina a este fenómeno el “efecto fundador” y se suele dar con frecuencia entre las poblaciones animales y plantas de las islas oceánicas.

            El efecto fundador también se ha dado en poblaciones humanas. Un caso conocido es el que se produce en las comunidades Amish de Lancaster. Los Amish es una comunidad religiosa anabaptista, provenientes de Suiza que se asentó en los EE.UU en 1770. Los Amish forman poblaciones cerradas, con un conjunto de costumbres peculiares y con un alto grado de endogamia en sus matrimonios. Esto ha provocado que sus miembros presenten con más frecuencia un gen, escasísimo en el resto de la población mundial, que provoca una extraña combinación de enanismo y polidactília. Desde su fundación en el s. XVIII se han detectado entre los Amish 61 casos de esta anomalía genética, prácticamente los mismos que en el resto del mundo. En la actualidad, el 13% de los Amish que hay en el mundo, porta o manifiesta el gen afectado como consecuencia de que entre los doce individuos fundadores, uno de ellos era portador del mismo.

            La difusión de enfermedades genéticas también ha afectado a las casas reales europeas, debido a la frecuencia con la que se realizan matrimonios consanguíneos. Así por ejemplo sucedió con Carlos II de Austria (1665-1700), que murió joven y sin descendencia concluyendo así la dinastía de los Austrias en España. Carlos II, conocido como El Hechizado, tuvo un coeficiente de consanguinidad altísimo, como si hubiera sido hijo de una relación entre padres e hijos, o entre hermano y hermana. Carlos creció raquítico, enfermizo y con poca inteligencia, además de estéril. A los 5 años andaba con dificultad y a los 9 todavía no sabía leer ni escribir.

            Otro caso en el que se ve los problemas que supone la endogamia, sucedió con la reina Victoria de Inglaterra (1837-1901), portadora del alelo de la enfermedad de la hemofilia y que transmitió a su descendencia. De los nueve hijos que tuvo, uno de los varones resultó hemofílico, mientras que dos de sus hijas, Alice y Beatrice, fueron portadoras. Siete de los nietos de la reina heredaron este defecto genético; los cuatro que eran varones murieron y las tres mujeres propagaron su enfermedad a sus descendientes. Una de ellas, Victoria se casó con el rey de España y tuvo tres hijos hemofílicos. Otra se casó con un príncipe prusiano y llevó la enfermedad a Alemania; la tercera, Alejandra, se casó con el zar Nicolás II y transmitió la hemofilia a su hijo Alexis. La preocupación por la enfermedad que sufrió la familia imperial desempeñó un importante papel en la historia de Rusia.

La anemia falciforme y la ventaja heterocigótica

            Otro caso en el que se observa la importancia de la heterocigosis frente a la homocigosis genética lo encontramos en el caso de la anemia falciforme. Esta dolencia es una enfermedad endémica que sufren principalmente las personas del África central, y que se caracteriza por la presencia de glóbulos rojos en forma de hoz (de ahí el término falciforme) consecuencia de un proceso de cristalización de la hemoglobina que acaba por destruirlos, causando la muerte en las personas afectadas. Aquellos que lo padecen portan una hemoglobina defectuosa llamada S, mientras que la hemoglobina normal se denomina hemoglobina A. Si una persona presenta homocigosis SS padecerá la enfermedad, mientras que si posee heterocigosis AS tan sólo portará el gen, pero no sufrirá la enfermedad.

            Se da la circunstancia de que en esta zona de África tropical la malaria o fiebres palúdicas es una enfermedad endémica que afecta sólo a los homocigóticos AA. Los homocigóticos SS son inmunes a la malaria, al igual que los heterocigóticos AS. Por ello se da la circunstancia de que sólo los heterocigóticos AS gozan de las dos ventajas adaptativas. Este fenómeno se denomina en genética ventaja heterocigótica. Esto explica porqué el gen de la anemia falciforme no desaparezca de estas poblaciones, pese a sus efectos letales, ya que la combinación con el gen de la hemoglobina da a sus portadores ventaja frente a los individuos puros.

            Por todo ello es absolutamente falso afirmar que la anemia falciforme sea una enfermedad racial “negra”. Si bien la sufre principalmente esta población, se han encontrado frecuencias significativas en países europeos mediterráneos, en países árabes y en la India. También es cierto que afortunadamente no la sufren todas las personas de piel negra. En realidad, sólo se encuentra en aquellas regiones tropicales tradicionalmente afectadas por la malaria. Es por ello que la enfermedad y la resistencia a la malaria estén en relación directa. Las poblaciones ubicadas en zonas tropicales afectadas por la malaria habrían desarrollado también mayor frecuencia del alelo que codifica la enfermedad de la anemia falciforme.

22-2 anemia-falciforme

La anemia falciforme es la forma más común de la enfermedad de células falciformes; se trata de un trastorno grave en el que el cuerpo produce glóbulos rojos en forma de hoz, es decir, son células rojas que tienen forma de media luna. Los glóbulos rojos normales tienen una forma de disco y no se ven como rosquillas con agujeros en el centro.

            Otros ejemplos de enfermedades genéticas debidas a la presencia de dos genes recesivos y que presentarían la ventaja heterocigótica son la fibrosis quística y la enfermedad de Tay-Sachs. La fibrosis quística es un trastorno genético (CFTR) localizado en el cromosoma 7, que produce graves infecciones en los pulmones, páncreas, hígado e intestino. La enfermedad es padecida principalmente por poblaciones europeas de piel clara (1/50.000 niños nacidos lo sufren). Pues bien, algunos estudios apuntan a que ser portador del gen favorece la resistencia frente a otro tipo de enfermedades mortales como el cólera y el tifus. Otro tanto sucede con la enfermedad de Tay-Sachs (TSD), que afecta al sistema nervioso central y que padecen principalmente las personas de ascendencia judía ashkenazies. Localizada en el cromosoma 15, la TSD afecta a la producción de la enzima hexosaminidasa A, que regula el nivel de lípidos en el cerebro y el sistema nervioso. Esta enfermedad es codificada de forma similar a la anemia falciforme: para manifestarse, debe haber dos copias del gen. El genetista Gregory Cochran ha propuesto que la presencia recesiva del gen favorece el crecimiento de las dendritas nerviosas favoreciendo la inteligencia. De esta manera, Cochran propone que un heterocigoto presenta una ventaja selectiva cuando el portador realiza ocupaciones intelectuales.

La importancia de la diversidad genética humana

Los avances en inmunología han permitido a los genetistas identificar gran número de genes humanos que codifican enzimas específicas y otras proteínas. Analizando más de ciento cincuenta proteínas en miles de personas de todo el mundo se han obtenido resultados que clarifican la comprensión de la variación genética humana.

Aproximadamente el 75% de las poblaciones son idénticas en todos los individuos examinados, independientemente de la población elegida. A estas proteínas se las denomina monomórficas y son comunes a todos los seres humanos de todas las razas, con la salvedad de raras mutaciones ocasionales.

El 25% restante son proteínas polimórficas. Es decir, existen dos o más formas alternativas de proteínas codificadas por formas alternativas en un gen. Por ejemplo el gen que determina el tipo sanguíneo ABO, es polimórfico. Existen tres formas alternativas del gen, que se simbolizan como A, B y O. Pues bien, si pretendemos encontrar una asociación entre la frecuencia de este gen y una población determinada encontramos que es imposible. No existen poblaciones con una proporción muy alta de B y muy baja de A y O. Por ello un gen polimórfico nunca discrimina perfectamente a un grupo “racial” de otro. Es decir, no hay ningún gen conocido que sea 100% exclusivo de una raza. Así pues, analizando la variación genética total se concluye que el 85% de diferencias se encuentran entre dos individuos de la misma población local, el 8% se da entre poblaciones locales separadas y tan sólo el 7% restante entre las denominadas grandes “razas”.

Comparado con otras especies de mamíferos, los humanos presentan menos diversidad genética. Este hecho parece contradictorio dada nuestra amplia población y distribución mundial. Por ejemplo, los chimpancés, que sólo habitan en África central y occidental, presentan índices más altos de diversidad biológica que los humanos. Dos humanos escogidos al azar presentan una diferencia de cada 1000 nucleótidos, mientras que dos chimpancés igualmente seleccionados difieren de 1 a 500 nucleótidos.

La fuerza de una población se encuentra en su variedad genética para así poder adaptarse a las condiciones cambiantes del medio ambiente. En la actualidad, el ser humano es capaz de desarrollarse en todos los ecosistemas del planeta, casi sin excepción: Mientras los esquimales habitan el Ártico con temperaturas de -40º C en el invierno y 20º C en el verano, los San que habitan el desierto del Kalahari soportan temperaturas de hasta 40º C en el verano. En cuanto a la pluviosidad el hombre es capaz de vivir en el desierto más árido, hasta en las selvas con 300 días de lluvia al año. También el hombre se ha adaptado a la altura, como por ejemplo los pueblos andinos que poseen mayor cantidad de glóbulos rojos en la sangre, para hacer frente a la menor cantidad de oxígeno en las altas montañas.

La forma de la nariz presenta por ejemplo una adaptación al medio. La nariz larga de los europeos es el resultado de la necesidad de elevar la temperatura del aire frío y húmedo a la temperatura corporal antes de que alcance los pulmones. En cambio, aquellas personas originarias de los países cálidos suelen tener una nariz corta y pequeña, ya que no precisan calentar tanto el aire que llega a sus pulmones, y además les permitiría humedecerlo.

Otro fenómeno adaptativo está relacionado con la altura y la complexión. Los esquimales inuit suelen ser bajos y gruesos como consecuencia de su adaptación al frío extremo, ya que una figura redondeada supone menor pérdida de calor corporal. En cambio africanos como los masai (que vieven en zona scálidas de Tanzania y Kenia) suelen ser personas altas y delgadas precisamente para disipar con más facilidad el exceso de calor corporal. Estas reglas ecológico-térmicas fueron elaboradas y comprobadas por los científicos Carl Bergamnn (1847) y Joel Asaph Allen (1877). La adaptación al clima incidiría también sobre la forma del cráneo. En climas fríos, las poblaciones tienden a tener cráneos más redondeados pues conservan mejor el calor.

El color de la piel constituye otra adaptación humana a la supervivencia. El color oscuro en la piel es debido al pigmento melanina que nos protege de las lesivas radiaciones ultravioletas. Esta protección natural que poseen los pueblos de zonas subtropicales les previene de la aparición de cánceres de piel. Pero no solo eso. Los rayos ultravioletas hacen decrecer los niveles de ácido fólico, lo cual puede generar complicaciones en los embarazos. Por ello la piel pigmentada produce varios efectos defensivos.

Por el contrario, los que habitan regiones donde no hay tanto calor y que el sol brilla por su ausencia, la piel excesivamente pigmentada es perjudicial. Las personas necesitamos la acción de los rayos solares sobre la piel para sintetizar la hormona calciferal (vitamina D) esencial para la absorción del calcio. La carencia de la vitamina D produce raquitismo impidiendo el crecimiento de los huesos. La sangre lleva la vitamina D desde la piel a los intestinos donde juega un papel vital en la absorción del calcio de la alimentación. Recientemente se ha descubierto que la vitamina D parece cumplir una función antienvejecimiento.

Para hacer frente al raquitismo, las poblaciones de piel blanca desarrollaron otro polimorfismo adaptativo en la capacidad de ingerir leche rica en calcio en la edad adulta. Esta capacidad de poder digerir la leche depende de la posibilidad de producir la encima lactasa que se encarga de descomponer la lactosa de la leche en glucosa y galactosa. La mayoría de los mamíferos adultos, incluido el homo sapiens, pierde esta capacidad de producir lactasa al alcanzar la pubertad. A partir de entonces, cada vez que ingiere gran cantidad de leche sin fermentar sufre graves indigestiones. Se presupone que este fenómeno tiene un valor adaptativo pues impide la competencia entre individuos maduros y niños por la leche materna. Sin embargo esto no sucede así en las poblaciones del norte de Europa, en las que la ingestión de gran cantidad de leche de origen animal es esencial para la subsistencia. Es por ello que estas poblaciones poseen un alelo polimórfico que les permite seguir produciendo la lactosa aún en edad madura.

Por todo esto podemos afirmar que el acervo genético de la humanidad contiene una gran variedad de ventajas adaptativas, capaces de responder a un amplio abanico de variación ecosistémica de la distribución de la especie. Es como si cada ser humano poseyera toda la información genética necesaria para poder desarrollarse en todos los ambientes del planeta, sin requerir más que un 15% de otras adaptaciones genotípicas o fenotípicas, para responder a la variación del medio. Si por una fatal desgracia se extinguieran todas las razas del planeta menos una, a la larga todas ellas volverían a aparecer.

Autor: José Alfredo Elía Marcos

[1] Berdoy, 1995. El hombre, la rata y el veneno. Citado por Eduardo Teillet Roldán. Raza, identidad y ética. Ed. Serbal. 2000. p. 112
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