11.2. Rosenberg: El ideólogo del nacionalsocialismo racial

Pero quizás quien puede ser considerado el principal ideólogo de la política racista durante el gobierno de Adolf Hitler fue el estonio Alfred Rosenberg (1893-1946). Gran defensor de la pureza de la raza conoce a Hitler en 1919, momento en el cual inicia su carrera política trabajando como redactor en el periódico Volkischer Beobachter. Pronto se convirtió en un gran líder mediático. Su pensamiento estaba influido por Houston S. Chamberlain, las doctrinas del superhombre (Übermensch) de Nietzsche y la obra de Gobineau.

Al escribir su obra en 1930 “El mito del siglo XX”, expone su concepción de la “pureza racial de Alemania”, convirtiéndose así en el principal teórico de las premisas racistas del régimen nacionalsocialista. En esta obra expone tres conceptos básicos sobre los que se fundamentará la política racista del tercer Reich: la raza, el anticomunismo y el lebensraum o doctrina del espacio vital.

Rosenberg afirma que al concepto zoológico de raza hay que añadirle un espíritu de raza:

“Al aspecto externo del hombre va unido un determinado carácter, una actitud espiritual perfectamente determinada”.[1]

Él insistirá en la idea de la “unidad de cuerpo, alma y espíritu”,

“Sangre y carácter, raza y alma no son más que distintas denominaciones para un mismo ser”.[2]

Pero en todo caso estos tres elementos son de origen material, ya que para él “entre el mundo espiritual y el mundo físico no hay ninguna frontera clara: ambos constituyen un todo indiviso inseparable”. Esta visión inmanentista de Rosenberg constituirá su “síntesis mística” entre sangre y alma, entre herencia biológica y espíritu.

En su libro “El mito del siglo XX” reinventa la historia germana y explica como las bases del nuevo credo nazi se fundamentarían en la sangre. Para él, una iglesia debía de basarse en la sangre y no en la fe o en creencias. La sangre es portadora del alma de la raza y en ese sentido las razas nórdicas estaban unidas por la sangre. La Biblia cristiana será reemplazada por la mitología nórdica como fundamento de la nueva religión nazi. Llegará a crear una mitología nacional basada en cultos paganos al dios Odín, con inspiración en los místicos alemanes, el pensamiento federiquiano y la música de Bach. Rosenberg escribió: “Hoy nace una nueva religión, la creencia de que la esencia divina debe ser defendida a través de la sangre”. Hitler llevará más lejos la idea de Rosenberg y escribirá: “Las antiguas creencias volverán a resurgir para ser respetadas de nuevo, el total conocimiento de la naturaleza secreta del bien y del mal eliminará el barniz del cristianismo y traerá una religión propia de nuestra raza”.

Pero donde destacará Rosenberg será en ser el principal teórico del antisemitismo nazi. Su intención era dar una nueva imagen de la historia de la Tierra y de la humanidad. En opinión de Rosenberg la historia no era más que la lucha entre la raza nórdica-aria y la semita.

Rosenberg fue conocido también por sus ataques al cristianismo considerado como una emanación del decadente orientalismo judaico. Lo declarará causante del colapso del Imperio Romano por el efecto debilitador de la doctrina del “amor” judeo-cristiano que sustituiría al vitalismo antropocéntrico y a las tradiciones de sana vitalidad que habrían predominado anteriormente entre los indoeuropeos romanos de la época romana republicana.

En 1933 asume la jefatura del Servicio de Asuntos Extranjeros del Partido, cargo que utilizará para saquear museos, bibliotecas y obras de arte que pertenecían a particulares judíos. Durante la II Guerra Mundial colaboró en el plan de invasión de Noruega organizando el expolio de los tesoros de arte europeos.

Su interés por el ocultismo le llevó a viajar por Francia, Bélgica y Holanda buscando documentos y archivos que refrendasen sus teórías esotérico-políticas. Todo aquel material que contradecía sus tesis fue requisado y destruido.

Esta visión neopagana de la religión le lleva a desarrollar un anticatolicismo visceral que llegó a convertirse en un anticristianismo. El historiador Konrad Löw presenta un informe de las SS en el que se muestra el anticatolicismo del régimen nazi.

«Es indiscutible que la Iglesia católica en Alemania se opone decididamente a la política gubernamental de oposición al poder hebreo. Por consiguiente, realiza un trabajo de apoyo a los judíos, les ayuda a huir, utiliza todos los medios para apoyarlos en la vida cotidiana, y facilita su estancia ilegítima en el imperio del Reich. Las personas encargadas de esta tarea disfrutan de pleno apoyo del episcopado y no dudan en quitar a los alemanes, e incluso a los niños alemanes, la escasa comida para dársela a los judíos».[3]

            Nombrado ministro de los Territorios Ocupados del Este (1941-45), Rosenberg ordenó la deportación y la ejecución de millones de personas con el fin de germanizar Ucrania. En 1945 fue juzgado por crímenes contra la humanidad en Nuremberg y en 1946 fue ejecutado en la horca.

Autor: José Alfredo Elía Marcos

[1] A. Rosenberg. Blue und Ehre. 1939
[2] A. Rosenberg. Gestaltug der Idee. 1942.
[3] Konrad Löw. Judíos y cristianos en la opinión de los nazis y en los tiempos presentes. 2002
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