12.2. La ariosofía de Guido Von List

En 1985, el historiador Goodrick Clarke publica el libro “Las raíces ocultas del nazismo”, gracias al cual sabemos hoy que el guión ideológico del nazismo había sido escrito veinte años antes de Hitler en algunos círculos ocultistas vieneses, especialmente por obra de dos personajes: Guido von List y Jörg Lanz von Liebenfels. Ambos buscaron caminos espirituales en las religiones paganas ancestrales, creando un sesgo esencialmente anticatólico en ellos, que rápidamente se hizo anticristiano y antisemita.

Nacido en Viena Guido von List (1849-1919) es un fiel seguidor de las doctrinas de Helena Blavatsky. Desde muy joven demostró un especial interés por los antiguos dioses germánicos, sobretodo por Wotan (Odín), el padre de los dioses. Con trece años visita la cripta de la catedral de S. Esteban de Viena. Esta visita le causó una gran impresión pues Guido creyó ver en aquel espacio un santuario pagano dedicado a Wotan, anterior al cristianismo germano. Fue entonces cuando se prometió que cuando fuera adulto construiría un templo a Wotan.

            Como muchos jóvenes de su edad participa en el movimiento Wandervögel (pájaros errantes) que promovía un íntimo contacto entre el hombre y la naturaleza a través de excursiones colectivas, así como la práctica de deportes en contaco con el medio natural. Esta actividad influirá enormemente en él descubriéndole los vínculos entre el hombre y la tierra, y despertando en él una gran fascinación por aquellos bosques germanos donde sus antepasados habían combatido. Todas estas experiencias le impulsarán años más tarde a una indagación histórica para descubrir los orígenes de la raza germana.

            Por aquel entonces los historiadores poco conocían de los primitivos alemanes. Los pocos datos con los que se contaba estaban en un libro que el historiador Tácito escribió en el año 98 d.C, para alertar a los romanos. En La Germania, Tácito presentaba una sociedad de temibles y austeros guerreros. Entre ellos, la tribu más importante eran los “hermiones”. Guido von List partió de esta palabra para imaginar toda una civilización. Los primitivos eran los “Armanen” y su milenaria religión se llamaba “Armanenschaft”. List fusionó ideas de la teosofía (la esvástica y la idea de los continentes perdidos), el hermitismo, los rosacruces, los templarios, etc. Con todo ello creó una pseudohistoria germánica, basada en una tradición esotérica que supuestamente habría sido reprimida por la Iglesia, los judíos y la modernidad.

            Fue precisamente en el solsticio del verano de 1875, en el bosque de los Carnutos, cuando tuvo una de sus más famosas relevaciones. En ella veía como dos mil años antes un ejército germánico había abatido a las legiones romanas en aquel lugar. De esta “visión ancestral” nacería un relato novelado “Carnutum” en el que, con grandes dosis de imaginación, relataba la vida cotidiana de los germanos precristianos.

            El número de seguidores de Guido von List fue aumentando, dedicado principalmente a observar las fiestas paganas de los solsticios y los equinoccios. Famoso fue el rito de adoración al sol bajo la figura de Baldur que realizaron en 1875. Baldur había sido un dios nórdico muerto en una batalla que luego habría resucitado. El rito se realizó en lo alto de una colina cercana a Viena, y terminó cuando List enterro botellas de vino formando una svástica. Precisamente será List quien proponga en 1908 la cruz gamada (“Hackenkreuz”) como símbolo de pureza de la sangre y como signo de conocimiento esotérico revelado por epopeyas mitológicas narradas en los Eddas.

Sus ideas encontrarán eco en el mundo universitario ya que parecían estar en sintonía con los ideales völkisch (movimiento popular de signo nacional y racial) que pretendía la instauración de una Nueva Alemania que englobara a todos los alemanes de Europa.

            List frecuentó los círculos de la Sociedad Teosófica, de la secta zoroástrica Mazdaznan y de la masonería. Su objetivo era crear una élite oculta que guiara a la nación, para ello reunió un círculo de diez personas que llamó Hoher Armanen-Orden (Alta Orden Armónica) con los que viajó por toda Alemania en busca de las huellas de Wotan y de los lugares donde la manifestación de la auténtica sabiduría aria pudiera ser apreciada mediante la medición y la fusión con los elementos naturales. Los que le acompañaban contaban que List entraba en trance tocando objetos o que captaba visiones de la antigüedad aria enfocando la mente sobre un lugar.

            Años más tarde escribirá el libro “Das géminis der Runen” (El secreto de las runas, 1908), que es un estudio detallado de la Armanen Futharkh y que ha sido considerado como el trabajo pionero de la escritura rúnica en el ocultismo moderno. List creó un nuevo sistema de runas a las que unió otros símbolos como el triskel y la esvástica. Esta última tenía un especial significado para él ya que era una forma solar de energía que se originaba en un centro fijo proyectándose en el espacio-tiempo y que representaba el acto creador de Dios. La cruz gamada ocupaba un lugar primordial en el escudo e iconografía de la sociedad.

            Todos estos símbolos los habría encontrado List en las catedrales tardogóticas, advirtiendo que la mayoría de los templos cristianos se erigían sobre construcciones paganas anteriores. De esta manera se señalaban los lugares donde se concentraba la manifestación de una energía wotánica que solo esperaba el momento oportuno para ser liberada.      

En 1908 funda la Sociedad Guido von List con el propósito de financiar y llevar adelante investigaciones histórico-religiosas. Para conseguir su objetivo se rodea de todos los hombres importantes del esoterismo alemán y de los países de habla alemana. La Sociedad trabajó para definir un sistema filosófico que debería convertirse en una suerte de teología de la nación alemana en el marco de su política futura. Entre los miembros más destacados de esta sociedad se encuentran activistas völkisch, exponentes de la intelectualidad antisemita, pangermanistas y teósofos como Franz Hartmann, Arthur Weber, Karl Hilmm y buena parte de los miembros de la Sociedad Teosófica y de sus grupos periféricos de carácter naturalista y vegetariano.

Entre 1908 y 1911 publicó una serie de cuadernos sobre la antigua civilización ario-germánica. Algunos de sus títulos son: Magia de las runas, El sacerdocio entre las tribus germánicas, Papel dirigente de los sacerdotes en las tribus germánicas, Esoterismo del folklore germánico, Esoterismo de la toponímia germánica, Esoterismo de los hieroglifos y la heráldica germánica. Estos trabajos llevaron al teósofo alemán Franz Hartmann a comparar la obra de List con la de H.P. Blavatsky. En estas obras List llegó a codificar un conjunto de leyes raciales y matrimoniales, que como ha observado Goodrick-Clarke “guardan un pavoroso parecido con las leyes raciales de Nuremberg de los años 30 y la visión nazi del futuro”.

La invención del armanismo ariosófico

Fundó una teología místico-pangermánica que denominó ariosofía o armanismo. List partió de las teorías de H.P. Blavatsky para establecer una renovación cíclica del “cosmos germánico”. Con esta visión milenarista, List veía en los acontecimientos que precipitaban el desenlace de la primera guerra mundial, el preludio del Apocalipsis.

            Guido von List creía que las enseñanzas del armanismo se habían transmitido secretamente desde los antiguos germanos a la orden de los caballeros templarios hasta llegar posteriormente a los magos del Renacimiento, y de estos hasta su tiempo por medio de las sectas masónicas de los rosacruces. Algunas de las formas herméticas de saber gnóstico las incluyó List en la teología de los Armaden. Cábala germánica, rosacrucianismo, gnosis y enseñanzas mágicas, todas ellas concluyeron en la ideología völkisch con vistas a reencontrar el auténtico significado del antiguo saber germano.

Llegados a este punto conviene distinguir que la ariosofía tiene una forma distinta de entender la mística. Para ellos, el término “místico” no significa la búsqueda de la fusión con Dios como así lo entienden las religiones, sino que significaría “la autorrealización espiritual del individuo integrado a través de la regeneración personal y comunitaria de su pueblo”. Esta autorrealización se realizaría a través de la sangre que sería el vehículo portador de un conocimiento secreto-esotérico que la iniciación debería despertar y hacer consciente. Este hermetismo creará una élite de iniciados que tendría la misión de guiar a la sociedad desde su centro oculto.

Para la ariosofía la humanidad se divide en dos polos opuestos y antagónicos: por un lado está el Ario, por otro el Judío. El Ario es el espíritu que hace que el hombre se alce sobre la faz de la tierra, mientras que el judío es el espíritu destructor que anida principalmente en los elementos más débiles e insanos de la sociedad.

            La ariosofía entiende que la historia de la humanidad es una guerra entre razas. En esta guerra hallaríamos contrapuestos y siempre enfrentados, dos principios o fuerzas antagónicas.

  1. Las fuerzas luminosas de la vida, el vigor, la salud y el orden vertical. Estas estarían representadas por las razas celestes, o de luz, que participan de la divinidad.
  2. Las fuerzas oscuras de la muerte, el cansancio, el vicio, la decadencia, la destrucción y el caos. Representadas estas por las razas nacidas de la tierra, del barro o telúricas.

Todas las civilizaciones, en tanto que creaciones del genio humano, estarían sujetas a la lucha y la alternancia de estas fuerzas, de tal forma que, al igual que lo hace individualmente cada persona, se moverían entre estos mismos principios: las fuerzas de la vida (luminosas) y las fuerzas de la muerte (oscuras).

            El wotanismo listiano estaba concebido en dos niveles, según el difundido sentimiento völkisch; como una unión política (pangermanismo) de todos los pueblos de raza aria, con la consiguiente separación y expulsión de las razas no arias, y como la creación de la ciencia oculta de los Arman, quienes ejercerían como guías espirituales del Nuevo Orden Ario. La jerarquía de dicha élite se estructuraba en tres grados de la Logia: aprendiz, compañero, y maestro. Cada grado estaba caracterizado por un cierto nivel de iniciación en la gnosis y por una serie de símbolos y palabras específicas.

            List organizó una auténtica sociedad religiosa con la finalidad de especializar posteriormente los grados de los adeptos. Después de los primeros siete años de noviciado, en los cuales se leían sagas tradicionales como los Edda y se recibían enseñanzas teosóficas elementales, los iniciados se trasladaban a otros centros armónicos con el fin de profundizar en el conocimiento oculto, tras lo cual se convertirían en maestros y eran puestos al corriente de “los últimos secretos de la gnosis”.

            Según Joseph Lewis Garilic en su obra “Enigmas de las sociedades secretas”, las metas de arianismo se debían conseguir a través de la corriente pangermanista; es decir, la ideología de Deutschard ubre alles (Alemania por encima de todo) que propugnaba la independencia nacional de Alemania y la unificación de todos los países alemanes en un solo Reich que habría de ser la vanguardia de una Nueva Europa. La ariosofía inspiró dos organizaciones que tuvieron mucha influencia en la vida política y social en la Alemania de principios de siglo, y sobretodo en las concepciones místico-ocultistas del régimen nazi: La Sociedad Armónica de Marby y la Hermandad Thule (vinculada esta al partido nazi). Nicholas Goodrick termina la biografía de List con estas acertadas palabras: “si List no pudo conocer al Partido Nazi, fue honrado por sus precursores inmediatos”.

Autor: José Alfredo Elía Marcos
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