12.3. La teozoología de Jorg Lanz von Liebenfels

            El otro gran teórico de la ariosofía nació en Viena. De nombre Adolf Josef Lanz (1874-1954) conoció en su juventud las doctrinas teosóficas de Blavatsky, Fruto de su inquietud por lo espiritual ingresó en el monasterio cisterciense de Heilligenkreuz a los 22 años. En 1899 lo abandonaría y se cambiaría el nombre por Jörg Lanz von Liebenfelds, que es como se dio a conocer en la Viena de principios de siglo. A los cuatro años de abandonar el monasterio su nombre era ya conocido por los lectores de numerosas publicaciones “völkisch”.

Durante su estancia en el monasterio fue discípulo del biblista Schlögl, cuyas obras antisemitas habían sido prohibidas por la Iglesia Católica. Lanz no solamente se dedicó al estudió de la Biblia, sino que se empapó de textos gnósticos y apócrifos, que le permitieron elaborar a su salida una teología gnóstica y zoomorfa en la cual el mal era identificado con las razas no arias y el bien con la pureza racial aria. Según sus teorías había que engendrar una “noble raza heróica” mediante la planificación del apareamiento de hombres rubios y de ojos azules con mujeres semejantes. Esta raza sería la obra maestra de los dioses.

También influyó en Lanz la obra del teósofo M.F. Sebaldt von Perth, quien en 1897 escribió una serie de volúmenes sobre la sexualidad de los arios, denominada “Génesis” y que iban ilustrados con la svástica. En ella combinaban apelaciones a la pureza racial aria con un interés casi pornográfico en la reproducción sexual eugenista.

Lanz introdujo un elemento nuevo en la gnosis racista. Según él, el Cristo (Frauja, en nombre germánico antiguo) era un iniciado ario que se opuso a las fuerzas oscuras representadas por la sinagoga. A cada raza le otorgaba un grado biológico-existencial. Mientras los arios eran los descendientes de los dioses, los pueblos “inferiores” eran los descendientes de los monos. De esta manera Lanz incorporaba la evolución darwinista a sus delirios místico-teosóficos, además de introducir a la antropología y la zoología como ciencias de apoyo a su welstanchaaung. El resultado de todo esto sería la “teozoología” expuesta en un libro de título ampuloso y enigmático: “La teozoología o los Simios de Sodoma y el Electrón de los Dioses” (Theozoologie oder die Kunde von den Sodoms-Äfflingen und dem Götter-Elektron), nombre que ya de por sí constituye todo un programa de intenciones.

La génesis zoológica del hombre en Liebenfels

            En sus expediciones por los cementarios de Alemania, Lanz descubrió una lápida medieval con la imagen de un caballero acompañado por un simio y creyó encontrar figuras semejantes en el arte babilónico. De estas “pruebas” dedujo que junto al verdadero Hombre (el ario rubio que describían los darwinistas sociales) había existido una especie bestial, derivada de otra rama de la evolución, que era capaz de cruzarse con los humanos. De la mezcla de estos simios o pigmeos con los arios derivarían las razas inferiores: negros, mongoloides y “mediterranoides”.

Hacia 1903 Lanz empieza a escribir en publicaciones völkisch y darwinistas, principalmente ligadas a la Liga monista fundada por Haeckel. En uno de esos boletines publica un artículo titulado “Antropozoon bíblico” en el que defiende como tesis central la existencia de prácticas esotéricas relacionadas con el sexo en todos los pueblos de origen ario. De est amanera Lanz sitúa la cuestión sexual como eje central de la lucha racial. Las orgías en Grecia y Roma, los misterios sexuales del tantrismo y la presencia de esculturas y relieves de inspiración sexual en las antiguas culturas indo-arias del medio oriente, es lo que le llevará a formular dicha teoría. Pero, como en dichas representaciones iconográficas se incluían figuras animales, Lanz formulará su atrevida aseveración de que la “caída” del estado edénico primordial se habría producido porque los “hijos de los dioses” dotados de una espiritualidad pura, se habrían unido con las “hijas de los hombres”. Hombres que no serían otra cosa que especies animalescas poco evolucionadas. Los “hijos de los dioses” serán los arios, y a su raza la denominará Teozoa. Esta raza procedería de divinidades interesterales y procrearían por vía eléctrica. Del producto de este mestizaje nacerá la raza Antropozoa, mitad humana mitad animal, ya que procedían por evolución biológica de los animales. Los antropozoas realizarian cultos satánicos y demoníacos, y serían especies inferiores en estatura (pigmeos) y en capacidades éticas y morales. Esta especie estaría biológicamente condicionada a la práctica desenfrenada de la sexualidad, en la medida en que a través de la misma se podía corromper a los “hijos de los dioses”. Los efectos del cruce racial causarían la atrofia de los poderes paranormales de los hombres-dioses arios, que ya sólo podrían ser restaurados mediante una severa política de eugenismo ario que incluía la castración masiva de los seres (especialmente masculinos) inferiores o “simiescos”(Affingen)…

“La lujuria de los monos, especialmente del babuino, supera toda imaginación. Son sodomitas, pederastas y onanistas; actuán de modo desagradable con hombres y niños. Es universalmente admitido (!) que los babuinos atacarán y abusarán de las niñas pequeñas y que en los zoos, las mujeres son expuestas a su vil impudicia. En el norte del Lago Kiwu (África) los nativos refieren que monos gigantes secuestran a las mujeres y les destrozen los órganos genitales durante su apareamiento…”.[1]

            En su obra Teozoología (1905) afirmaba que el verdadero pueblo elegido de la Biblia eran los arioteutones. Para Liebenfels la caída de Adán era una parábola de la contaminación de los arios por el mestizaje, pues los pueblos semitas habrían realizado perversas orgías sexuales con pigmeos subhumanos mesopotámicos (Buhlzwerge). El europeo moderno sería descendiente mestizo de estas uniones bestiales, y solamente una rigurosa eugenesia devolvería al hombre moderno (Anthropozoa) a su status original de hombre-dios (Theozoa), con poderes superiores de visión y audición, telepatía y dominio de la energía eléctrica del cosmos.

            Dos años después escribe “Teosofía y dioses asirios” (1907), donde expone otra atrevida y disparatada teoría. Según Liebenfels, los primeros lemurianos – andróginos en un principio- se desarrollaron en dos sexos y así atrajeron el castigo divino al engendrar monstruos con especies atractivas pero animales.

“Tomaron animales hembras muy bellos pero descendientes de otros que no tenían ni alma ni inteligencia. Engendraron monstruos, demonios malvados”.[2]

También afirmará que los atlantes se habían dividido en especies puras y bestiales, correspondiéndose los antropoides con las primeras y los monos antropomorfos con las segundas.

“El error fatal de los antropoides, la quinta raza raíz de los arios – la homo sapiens- había sido mezclarse repetidamente con los descendientes de los monos”.[3]

            Según Martin Gardner, el mito del origen bestial de las razas influyó mucho en Hitler que lo incluyó en la primera edición de Mi lucha.

El “cristo ario” y el “electrón divino”

En la obra “La Teozoología o los Simios de Sodoma y el Electrón de los Dioses” (1905). Liebenfels llega a auténticos delirios insospechados. Allí consigue una mezcla absurda de misticismo teosófico, temática evolucionista, antropología y zoología. En resumen un verdadero engendro. Aquí describe a la Eva bíblica como un ser divino inicialmente, pero que se involucró con un demonio y dio a la luz a las “razas inferiores”. Entre estas razas inferiores propone a los judíos, especie inferior en estatura, con características animales y sólo accesoriamente humanos, con tendencia a la práctica desenfrenada de la sexualidad con el único objetivo de corromper a los hijos de los dioses.

Según Lanz, esto llevó a que las mujeres rubias fueran atraídas sobre todo por los “hombres oscuros”, algo que solo podía ser frenado por el “desmestizaje racial”. La solución pasaría por que los “humanos ario-cristianos” debían “una vez más gobernar a las bestias humanas de piel oscura” y, finalmente alcanzar la “divinidad”.

La figura de Cristo-Frauja fascinaba a Liebenfels, quien veía en él un puro exponente ario. Interpretando fragmentos apócrifos llegó a afirmar que los poderes de los cuales estaba dotado provenían del “electrón divino”, una especie de fuerza electrocósmica que también será conocida como vril. El mensaje de salvación de Cristo lo interpretaba como un proyecto de purificación de la raza aria, que suponía la necesaria destrucción de un mundo corrupto para restaurar la Edad de Oro original. Por ello debía de realizarse un proceso de purificación y salvaguarda de la integridad racial de la raza aria, así como lanzar una grandiosa cruzada contra la amenaza y la expansión de las “razas demoníacas”. En 1927 publicó un libro cuyo título lo dice todo: “La guerra mundial como una lucha racial entre los negros y los rubios” (Der Weltkrieg als RassenKampf der Dunklen gegen die Blonden).

Los recientes descubrimientos científicos como los rayos X, la radioactividad y las radioondas, llevaron a Lanz a elaborar una “teología científica” en la que incorporó el tema del “tercer ojo”, idea que tomó de un divulgador científico de la época llamado Bolsche. Para Lanz los arios primitivos poseían órganos sensoriales que les permitían emitir rayos N y recibir “señales eléctricas”. Esto les permitiría poseer poderes especiales de recepción y transmisión de señales eléctricas provenientes de los órganos situados en las glándulas pituitaria y pineal, que posteriormente se habrían atrofiado. Esta regresión o involución se derivaba del mestizaje entre los hombres-dioses con los hombres-bestias.

“Una regeneración físico-espiritual tendente a recuperar la naturaleza del ario, permitiría volver a disponer de la naturaleza física y los órganos electro-espirituales atrofiados en la glándula pineal y en la pituitaria”.[4]

Los ariósofos entienden que el Reino de Cristo de los mil años del “Apocalipsis” de san Juan, hace referencia al tiempo que una nación, sabia, y saludablemente gobernada, necesitaría para regenerar la raza.

Ostara: La revista de la Teozoología

            Muchos de estos absurdos conceptos se divulgaban en una revista llamada “Ostara”, en donde en un lenguaje irreproducible, se hablaba de esterilización, deportación y exterminio de los individuos de raza inferior. Esta revista fue fundada en 1905 por Lanz y llevaba por título el nombre de la diosa indo-germana de la pascua de primavera. Los 101 números de la revista tuvieron una enorme difusión en los países de lengua alemana, alcanzando tiradas de más de 100.000 ejemplares.

            Hitler fue un entusiasta lector de la revista. El mismo Liebenfels dice que el entonces futuro Führer, cuando vivía en Viena, se puso personalmente en contacto con él para conseguir algunos ejemplares que faltaban en su colección. Es muy probable que las lecturas de Ostara, contribuyeran a la formación racista-mística de Hitler.

            En la publicación se hablaba de cuestiones religiosas y raciales, mezclando lo sexual con el ocultismo. En sus páginas escribieron diversos ocultistas e ideólogos que llamaban a la rebelión contra las “razas subhumanas” y en particular contra los judíos, quienes desde el poder financiero mundial, estarían extorsionando y esclavizando a Occidente y a la nación germana en particular. También serían enemigos de la raza el feminismo (Lanz, reconocido homosexual, sentía gran aversión por las mujeres a las cuales veía como seres inferiores atraidos por naturaleza hacia “los hombres oscuros de razas inferiores y con una sensualidad primitiva”), el socialismo y la democracia. La salvación se obtendría mediante el rescate de la antigua sabiduría aria que había sido difundida por antiquísimas civilizaciones como la Hiperbórea y la Atlántida.

            Ostara ofrecía la esperanza de la redención si a cambio se realizaba una política de salvaguardia de la raza aria del resto de razas subhumanas. Este concepto constituirá años más tarde la base ideológica de la eugenesia nacionalsocialista. En uno de los artículos de la revista, Liebenfelds escribirá:

“Los arios son la obra maestra de los dioses y están dotados de poderes sobrenaturales y paranormales, emanados de “centros de energía” y “órganos eléctricos” que les confieren supremacía absoluta sobre cualquier otra criatura”.[5]

En su teología astrológica Liebenfelds definió la historia de la humanidad como una “guerra entre razas”, cuyo final escatológico se reflejaba en sus horóscopos. Presagió una invasión de Europa por razas no arias que llevaría a una destrucción del sistema mundial. Fruto de esta confrontación habría una regeneración racial, a la que seguiría un nuevo milenio guiado por una especie de iglesia aria, en la que una élite iniciada en los secretos del “arrianismo” guiaría el destino del mundo.

Muchas personalidades de la teosofía colaboraron en la redacción de la revista entre ellos Guido von List y miembros de su Sociedad. Uno de estos fue Harald Grävell van Jostenoode quien en el nº 2 de la revista revela sus inspiraciónes teosóficas. En su artículo expone las tesis de H.P. Blavatsky sobre las “razas matrices”. Esta teoría fue reconducida por Lanz hacia su particular visión sexo-racista. Para Lanz la separación entre Teozoa y Antropozoa se habría producido al debutar en la “escena cosmogónica” la raza Atlante, la “cuarta raza matriz”.

Por medio de hombres como Lanz o List, las ideas teosóficas impregnaron el movimiento völkisch alemán. La revista Ostara, facilitará durante más de dos décadas un material teórico a todas las ligas místico-völkisch de las cuales la Orden del Nuevo Temple y la Orden de los Germanos serán las más significativas.

La Orden del Nuevo Temple

            La Orden del Nuevo Temple (ONT) fue fundada por Lanz von Liebenfelds el 25 de diciembre de 1907 aprovechando el solsticio de invierno. El acto simbólico que inició la fundación fue enarbolar el estandarte de la orden, con una esvástica solar, en el castillo de Buró Werfenstein, un castillo en ruinas que la propia orden reconstruyó.

            Entre sus objetivos estaba la promoción de la conciencia racial mediante investigaciones histórico-arqueológicas, estudios religiosos y el restablecimiento de los antiguos rituales wotánicos. Se creó en el castillo un museo antropológico de la raza aria, que sería completado más tarde por la organización SS-Ahnenerbe. La creación de la orden permitiría, en opinión de Liebenfelds, recibir el Grial en custodia, emisor del “electrón de los dioses” y así ayudar a desarrollar y sostener las facultades superiores y trascendentes de los arios.

            En el número 69 de la revista Ostara, Lanz escribe un ensayo sobre el Grial. En él presenta al cáliz sagrado como una especie de “acumulador de energía” de la que la raza aria extrae sus poderes y su legitimidad superior. Los arios recibirían el Grial para mantener sus facultades superiores y poder dominar las energías y fuerzas de la naturaleza.

            La O.N.T. estaba dividida en varios grados: presbítero, prior, cofrade y otros, que se diferenciaban por símbolos cosidos en sus túnicas. A pesar de su naturaleza elitista, sus ideas estaban muy difundidas en Alemania y Austria, especialmente después de la elaboración cristiana teozoológica, en la cual el Grial fue asimilado al “elektrón”, el poder divino de los arios.

La Germanenorden

            Dentro de los grupos völkisch, algunos francmasones como Johannes Hering, Philip Stauff y Hermann Pohl buscaron crear una logia masónica antisemita, semejante a la orden de los Iluminati de Baviera.

            Su objetivo era simple: crear una francmasonería “alemana” secreta liberada del dominio judío que ellos veían en otras logias. A diferencia de la Orden del Nuevo Temple, no querían convertirse en una institución místico cultural, sino que querían reunir a las élites del Reich para controlar así los distintos grupos volkisch y tener así capacidad de influencia en la política alemana.

            El núcleo fundacional lo constituyeron los llamados “grupos Hammer”, asociaciones culturales patrióticas y antisemitas. El 5 de abril de 1911 se fundó la “Logia Wotan” de la que Hermann Pohl fue elevado a la categoría de maestre. En 1912 se fusionan todos los grupos Hammer para formar una Gran Logia que adoptará el nombre de Orden de los Germanos. Nicholas Goodrik Clarke relata como eran los rituales y ceremoniales de la orden:

            “La ceremonia y el ritual de la Germanenorden evidenciaban el extraño sistema que la inspira, uniendo racismo, masonería y wagnerianismo. Una convocatoria de la provincia de Berlín a una ceremonia de iniciación el 11 de enero de 1912, informaba a los hermanos de que se trataba de una reunión “de etiqueta” y que los nuevos candidatos deberían someterse a exámenes raciales efectuados por el frenologista berlinés Robert Berger Villingen, que había inventado el “plastómero”, un instrumento que servía para determinar el grado de pureza racial del sujeto por medio de las medidas craneales…”.[6]

            En 1916 se produce una ruptura en la orden constituyéndose la Germanenorden Walvater del Santo Grial, dirigida por Hermann Phol. Es justamente aquí donde se adherirá Rudolf von Sebotendorf para formar la llamada Logia Thule.

Autor: José Alfredo Elía Marcos

[1] Jorg Lanz von Liebenfelds. Cit. Oscar Herradón. La orden negra: el ejército pagano del III Reich. Edaf, 2011.
[2] Jörg Lanz von Liebenfelds. Teosofía y dioses arios.
[3] Idem
[4] Idem
[5] Idem
[6] Cit. Ernesto-Mila. Hijos de La Teosofia: Una Religion Mundial. 2008
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