12.4. La Logia Thule

En 1917 se crea en Alemania una nueva sociedad místico-ocultista-secreta denominada Sociedad Thule, como rama muniquesa de la Germanenorden, una sociedad secreta denominada como “Orden de los teutones” (1912). Su fundador fue el barón Brudolf von Sebottendorf (1875-1945), un iniciado en los rituales esotéricos del Próximo Oriente y en el Rosacrucismo masón. Ambas sectas se identificaban por la esvástica y el “armanismo”, pero ponían el origen de la raza aria en otro continente perdido, en este caso la nórdica Thule (Islandia). Fue Brudolf quien ideó el escudo de la sociedad colocando la esvástica detrás de una reluciente espada, rodeada por hojas de roble en un resplandor solar.

El nombre de Thule viene en recuerdo del legendario reino Thule, que los geógrafos grecorromanos situaron en el más lejano norte. Ya Virgilio lo nombra en su poema épico la Eneida y correspondería a la actual Escandinavia.

Sus miembros pensaban que en el desierto de Gobi había existido una avanzada civilización, destruida por una gran catástrofe. Parte de los habitantes de esta civilización habrían huído al norte de Europa, mientras que otros habrían emigrado hacia el Caucaso. Estos habitantes, denominados hiperbóreos, constituirían la raza primigenia de la humanidad y serían los primeros arios puros. Por ello se plantearon como principal meta de la sociedad retornar a los orígenes y realizar las correspondientes pesquisas para rehacer el tronco inicial ario de esta civilización. Esta mitología ya había sido abrazada por Nietzsche mucho antes de los thulistas. Al comienzo de su obra “El Anticristo” comienza con las siguientes palabras: “Mirémonos de frente (sin tapujos). Somos Hiperboreos”.

La Sociedad Thule mantuvo estrechos lazos con seguidores de la teosofía y de Helena Blavatsky. Sus creencias los llevaron a contactar con colonias hindúes y círculos tibetianos que tenían una visión muy próxima a sus principios. Los temas antroposóficos también eran frecuentes, como expresa el lema Der Weg ist in Dir (“El camino está dentro de ti”). La autorrealización y la posición suprema de la persona humana eran esenciales para los thulistas.

La Sociedad Thule se fue difundiendo poco a poco por toda Alemania conservando su arraigo con la tradición alemana: así las logias de Alemania Central se llamaban Logias Goden, en honor a los antiguos sacerdotes de las tribus germánicas, equivalentes a los druidas celtas; las logias del Oeste adoptarán el nombre de Sclados, poetas escandinavos; las de Prusia y Pomerania serán las logias Walsungen, hombres sabios, etc.

La orden era dirigida un grupo de burgueses medios: Georg Gambatz, Johannes Heining y Alfred Rohmeder. El proceso de admisión de nuevos miembros fue copiado del teosofismo. El candidato a la logia Thule pasaba por un estadio de “probacionismo” denominado “grado de amistad”. El neófito debía de facilitar una fotografía que Sebonttendorf examinaba con el fin de descubrir en los rasgos antropométricos huellas de sangre extranjera. También debían de jurar la pureza de sangre hasta la tercera generación.

La Logia Thule poseía un “circulo interior” formado por iniciados de mayor grado llamados “huésped” y “hermano”. Altos cargos del Reich, como Hess, Rosemberg y Hans Frank pertenecieron a este círculo.

Sebottendorff no fue sólo un ideólogo, sino que participó en operaciones militares contra los espartaquistas en Munich, tras el asesinato de Eisner, junto con el cabo Hitler. En 1918 crearon un “Kampfbund” (grupo de combate) que serviría de grupo de acción de los intereses de la orden. De esta manera se organizan equipos que se infiltrarán en las organizaciones de izquierda y en el aparato de seguridad del Estado. Sebottendorf y Eckhart, de la Sociedad Thule, fueron miembros fundadores del NSDAP, el partido nazi. El papel de la Logia Thule pasaba por ser más político que conspiratorio. En sus orígenes se denominaba Partido alemán de los trabajadores (DPA). Será Adolf Hitler quien el 20 de febrero de 1920 ocupará la dirección del partido y lo transforme en el definitivo NSDAP. La idea de Hitler de fundar un imperio milenario, le fue inspirada por los miembros de la Sociedad Thule.

La Sociedad se fue diversificando rápidamente en multitud de sectas secretas por toda Alemania, una de ellas fue la sociedad de las “Hermanas de la Luz”, llamada internamente Die Vril Chefin. Ambas sociedades se reunieron en 1919 en una mansión en Berteschagarden. En la reunión estuvieron el doctor Schuman, especialista en lo que hoy llamaríamos “Energías Alternativas” y la médium María Ostich. Fue María quien leyó e interpretó unos textos que había recibido de los espíritus en idioma sumerio y otro de la Orden de los Templarios, ambos naturalmente escritos y cifrados en un código secreto que solamente ella podía leer. Al parecer ambos textos eran mensajes de los dioses miembros de una civilización extraterrestre con la consigna de desarrollar una tecnología capaz de llegar a las estrellas. A partir de ese momento los esfuerzos de la Sociedad Vril se encaminaron en la consecución de la propulsión por levitación. A finales de 1934, habían construido una aeronave, la RFZ-II dotada de una “propulsión vril” con un sistema de dirección por impulsión magnética. Medía poco más de 5 m de diámetro, y poseía alguna de las características distintivas de los OVNIS. En el año 1939 finalizaron el proyecto de la nave circular RFZ-5, la primera nave espacial de 26 m de diámetro y 9 m de altura con el nombre de Haunebu-I.

Entre los miembros de la Sociedad Thule se encontraban varios miembros del gobierno nazi como Heinrich Himmler, Alfred Rosenberg, Rudolf Hess y Hermann Göring, teósofos ocultistas como Guido von List, Jörg Lanz von Liebenfels o Rudolf Steiner así como miembros de la Orden del Temple refundada (Herren von Schawarzem Stein).

Miembro arisosofista de la Thule fue Karl María Wiligut (1866-1946), llamado “el Rasputín de Himmler”. El fue quien diseñó el sello de la “SS calavera” e ideó un ritual y una disciplina cuasi-monástica, inspirado en las órdenes guerreras medievales y en las leyendas del Grial y la Mesa redonda (Wiligut). Se encargó de orientar los estudios “históricos” de la SS, destinados a reescribir toda la historia conocida, a fraguar pruebas arqueológicas del “armanismo” y a probar la superioridad aria mediante la “ciencia racial”. Durante la Segunda Guerra Mundial Wiligutt tendrá una activa presencia en los campos de exterminio. Se dice que Hitler no llegó a pertenecer a la Thule, pero es innegable que el espíritu de la misma inspiró y guió al partido nazi en su ideología y política.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Racismo y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.