12.6. Hans Horbiger y la Era de Acuario

            Con la publicación de la obra “Decadencia de Occidente”, Oswald Spengler introducía en la mitología popular la concepción cíclica de la historia, como un devenir constante regido por una serie de leyes propias. Si se es capaz de interpretar los ciclos pasados, establecer su duración así como su procedencia y características, es claro que se podrá predecir el futuro. Esta fue una concepción propia de la astrología que el nazismo trató de rentabilizar.

            El teórico de la ciclología nacional-socialista fue Hans Horbiger (1860-1931), para quien existía un ciclo histórico que se repetía cada 700 años, con sus correspondientes múltiplos. Estos ciclos se insertaban en los ciclos cósmicos de 2.100 años, tiempo en que el sol pasa por delante del punto vernal de un signo zodiacal a otro.

            La ciclología horgigeriana, preveía el triunfo definitivo del expansionismo hitleriano hacia 1945, ya que justamente 700 años antes, en 1245, Federico II, llamado “estupor mundi”, se encontraba en su cenit cuando se enfrentó a la Iglesia Católica. Anteriormente, en el 2.255 a.C. se había producido el final de Akad y el comienzo de Asiria. En 1.555, a.C, se produciría el cenit del antiguo imperio asirio, y en el 855, a.C el nacimiento del nuevo imperio asirio. En este sentido Hitler encontraría correspondencia con Antíoco III, quien se enfrentó con los caldeos adoradores del Toro Marduk.

            Así, mientras los caldeos reinaban, el punto vernal de precesión de los equinoccios se encontraría en la constelación de Tauro. A los judíos les corresponde el signo de Aries, ya que el cordero es el signo de la Pascua por ellos celebrada. A los cristianos correspondería Piscis, por ser este símbolo el que asumieron en los primeros tiempos. Tras 2000 años de cristianismo, el cambio de ciclo cósmico a finales del s.XX, y apogeo del nacionalsocialismo correspondería a la Era de acuario.

            Hans Hörbiger, creía que el universo se formaba por la eterna lucha entre el fuego y el hielo. El universo en su origen estaría formaba por enormes bloques de hielo en órbita que seguirían órbitas en espiral. Estos bloques se precipitarían contra la estrellas provocando enormes explosiones. La estrella despediría masas de materia derretida que formarían nuevos planetas. Esta creencia en las órbitas espirales de los planetas, llevó a Hörbiger a afirmar que, originalmente, había cuatro lunas alrededor de la Tierra, que habrían ido colisionando sucesivamente contra esta, y de las que solo quedaría la presente. La última colisión habría sucedido hace 13.000 años, causando la desaparición de la Atlántida, cuna de la raza aria.

Autor: José Alfredo Elía Marcos
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