13.1. Del esclavismo al racismo

La segunda mitad del s. XVIII se caracteriza por un gran auge en el comercio de esclavos. Según el historiador británico Eric Hobsbawm la cifra de esclavos negros transportados a América sería de un millón en el s. XVI, tres millones en el s. XVII y durante el s. XVIII llegaría a los 7 millones, lo que permitió una enorme acumulación de capital de cara al desarrollo del capitalismo europeo durante la Revolución Industrial. Según los historiadores E. Williams y E. Genovese, la esclavitud está relacionada con la prosperidad económica occidental, el desarrollo mecantil, la acumulación de capitales y en general, con la evolución capitalista del mundo occidental.

            El número total de personas esclavizadas procedentes de África varía, según distintas estimaciones entre los 10 y los 28 millones de personas. El investigador André Gonder Frank en su libro La acumulación mundial (1978), señala que hasta 1850, al menos 13 millones de negros fueron a parar a las colonias de América, especialmente Norteamérica y el Caribe. Según el investigador Enrique Peregalli, a estas cifras habría que añadir un 25% de muertos durante las capturas y otro 25% durante el viaje por el Atlántico. También se calcula que unos 17 millones de esclavos africanos fueron vendidos en el Índico, Oriente Medio y el norte de África. Según Du Bois y La Ronciere la cifra total sería de 60 a 90 millones y según Ducasce podría haber alcanzado los 150 millones.

            Los principales países implicados en este comercio fueron:

  • Estados Unidos: 1.775.000 en el norte y 3.950.000 en las colonias del sur. En total 5.725.000 esclavos
  • Portugal /Brasil: 4.650.000
  • Gran Bretaña: 2.600.000
  • España: 1.600.000
  • Francia: 1.250.000
  • Países Bajos: 500.000
  • Dinamarca: 50.000

Los modos de la trata en Africa eran distintos dependiendo de cada país. Los ingleses no tenían enclaves fijos y recorrían amplios tramos de costa buscando esclavos. Los franceses cogían sus esclavos principalmente de Senegambia y el Congo. Los holandeses y portugueses, más organizados y metódicos en este tema, lo hacían en torno a factorías establecidas, y solo en el caso de los portugueses se crearon incluso centros urbanos importantes, como los que aun persisten en la costa congoangoleña (Luanda, Benguela, Cabinda). Los principales puertos de salida de esclavos eran Senegal, Gambia, Sierra Leona, Guinea, Costa de Marfil y Costa de Oro, Benin, Níger, Biafra, Congo y Angola.

El tráfico de esclavos de los portugeses era llevado a cabo por negreros particulares, mientras que entre los ingleses, franceses y holandeses, eran grandes compañías las que se encargaban de la instalación de factorías y construcción de fuertes y bodegas para almacenar a los esclavos. Estas grandes compañías trataron en todo momento de hacerse con el monopolio de la trata de esclavos.

La trata también era distinta según se realizara hacia oriente o bien hacia América. La trata oriental, se dirigía a la India y sudeste asiático, estaba orientada a la consecución de “bienes de consumo”, el número de esclavos era pequeño, en su mayoría niños y mujeres que eran empleados para servidumbre doméstica o para engrosar harenes. Los hombres solían ser usados como mercenarios o bien como guardias de palacio. La trata occidental se dirigía principalmente hacia Brasil, las Antillas y los Estados del Sur de Norteamérica. Se centraba a la obtención de “bienes de producción”, por lo que se exportaba en su mayoría hombres vigorosos y una minoría de mujeres de edad adulta.

La explotación de las materias primas

Las principales materias primas que se exportaron de las colonias fueron el café, cacaó, azúcar, tabaco, te y algodón. El estudio de su comercialización es interesante en el estudio que estamos llevando sobre la esclavitud, pues como muy bien dijo el botánico francés Bernardin de Saint Pierre:

“No sé si el café y el azúcar son necesarios para la felicidad de Europa, pero si sé que estos dos vegetales han llevado la desgracia a dos partes del mundo. Se ha despoblado América para tener tierras para plantarlos; se ha despoblado África para tener una nación que los cultive.”[1]

El café tiene su origen en África y los primeros que lo comercializaron fueron los árabes que lo transportaban desde desde Sudán a Yemen para ser exportados desde el puerto de Moca. Los árabes se cuidaban bien de que no partiese ninguna semilla fértil para que no se pudiese cultivar en ningún otro lugar. Para ello le quitaban las capas exteriores del fruto volviéndolo estéril. Fueron los holandeses quienes en 1616 consiguieron llevarse algunos a Holanda y allí los cultivaron en invernaderos. Los holandeses empezaron al cultivar café en Malabar, en la India, y en 1699 lo llevaron a Java. Unos años después, las colonias holandesas eran la principal fuente de suministro de café a Europa. Según la historia, en 1718 el café llegó a la colonia holandesa de Surinam, y después se plantaron cafetales en la Guyana francesa y en Brasil. Hacia 1720 el oficial francés Gabriel Mathieu de Clieu viajó con una planta de café a la Martinica francesa. Para 1777 había entre 18 y 19 millones de cafetos en la Martinica cuya industria dependía de la práctica de la esclavitud. A mediados del siglo XVIII todas las ciudades europeas tenían cafeterías y su consumo era muy popular. En 1730 los británicos llevaron el café a Jamaica, donde hoy en día se cultiva el café más famoso y caro del mundo, en las Blue Mountains. El consumo del café entre los estadounidenses comenzó a incrementarse a partir de 1812. De igual forma la demanda europea se incrementó en este siglo. En la actualidad los principales exortadores de café en el mundo son Brasil, Colombia, Vietnam, Kenia y Costa de Marfil.

El en sus múltiples presentaciones es la tercera bebida más popular del mundo después del agua y el café. De origen asiático se tomaba en China en el 250 a.C como tónico medicinal. Los primeros europeos en entrar en contacto con el te fueron los portugueses cuando llegaron en 1497 a la India. No obstante el primer cargamento de te lsólo llegó hacia 1619 a Ámsterdam (Holanda), por iniciativa de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. En Francia la nueva bebida no aparece hasta 1635. En Inglaterra, el té llegó a través de Holanda y de los cafeteros de Londres que lo pusieron de moda hacia 1657. Es en la década de 1720-1730 cuando el consumo de té adquiere notoriedad en Europa y se inicia un tráfico directo entre China y Europa, con participación exclusiva de Holanda e Inglaterra. Francia consumía muy poco, Alemania prefería el café y en España prevalecía el cacao. En Inglaterra su ingesta se conviryió en muy popular. Practicamente todas las calses sociales lo bebían, llegando incluso a reemplazar a la ginebra. Hoy en día, tomar té es una de los signos distintivos del Reino Unido.

El cacao y su bebida el chocolate fueron traídas al continente por los españoles (1528) y al principio era considerada como una mezcla de alimento-medicina. Pronto la nueva bebida se hace popular en la clase alta organizándose reuniones de chocolatadas. Con la creación de los Países Bajos (1648) estos se afanan por el control de las rutas marítimas del cacao consiguiendo ya en el siglo XVIII que el puerto de Ámsterdam sea el segundo en volumen de recepción de caco tras los puertos españoles.

Los franceses inician el cultivo del cacao en la Martinica y Guadalupe en 1660. Los holandeses en Surinam y los ingleses en Jamaica en la década de los 1680. Hacia 1730 los españoles lo cultivan en el Golfo de Guinea y pronto se extendió a Venezuela. En 1824 ciertos mercaderes portugueses y españoles llevan la planta desde Brasil a África (Santo Tomé y Ghana) Los ingleses extenderán las plantaciones hacia Nigeria en 1874, y en 1905 los franceses a sus colonias en Costa de Marfil. Mercaderes ingleses también intentarán plantar el cacao en Ceilán (1834) mientras que el imperio neerlandés lo hará en las islas de Java y Sumatra. En todos los casos se empleo de mano de obra esclava con objeto de mantener los beneficios en un alto margen.

El algodón tiene su origen en la India de 1.500 a.C. Los árabes propagaron durante la Edad Media la fibra en los países mediterráneos dando origen a la industria algodonera europea. En el siglo XV los británicos comenzaron a despuntar en el comercio y su producción. En el s. XVIII se introduce en los Estados Unidos, mientras en Gran Bretaña se producía la revolución industrial en la que la industria textil fue la principal. Dos inventos aceleraron el proceso industrializador del algodón, por una parte el descubrimiento del telar mecánico (Edmund Cartwright, 1786) y por otro la desmotadora de algodón (Eli Whitney, 1792). La producción algonodera se disparó durante el s. XIX, de tal manera que las exportaciones norteamericanas de algodón (principal suministrador de la época) pasaron de 178.000 balas anuales en el año 1.810 a 3.850.000 en el año 1.860.

El comercio triangular

Los flujos del comercio colonial dibujaban un triángulo entre las colonias americanas, los grandes puertos europeos, sobre todo Londres en Gran Bretaña y Ámsterdam en Holanda, y las costas occidentales de África. Los barcos europeos se detenían en el golfo de Guinea para cambiar esclavos a cambio de productos europeos de calidad mediocre y de escaso valor, como tejidos, bebidas alcohólicas, espejos, armas, collares, etc. Los esclavos eran llevados hacinados en los barcos hasta las costas americanas, especialmente hacia las plantaciones de café, azúcar de América Central y del Sur, o del algodón y tabaco en América del Norte. Estas materias primas eran cargadas en los barcos con destino Europa donde eran vendidas produciendo enormes ganancias a los comerciantes. Los beneficios obtenidos del comercio son invertidos en la construcción de fábricas textiles. Los tejidos producidos, junto con armas y bebidas alcoholicas son cargados en los barcos que parten hacia África donde son intercambiados por esclavos cerrando así el triángulo comercial.

El centro de todo el negocio de esclavos en América lo constituyó la isla de Jamaica, un núcleo donde piratas y comerciantes se lucraron durante casi dos siglos del comercio de seres humanos. Jamaica fue conquistada en 1655 a los españoles por una flota inglesa a las órdenes de William Penn. Los más de 5.000 soldados desembarcados en el puerto de Kingston se enfrentaron durante tres años a las fuerzas españolas. Aproximadamente unas 3.000 personas eran las que habitaban por entonces la isla.

En 1670 se realiza la transferencia del monopolio económico a Inglaterra según el Tratado de Madrid. Durante el siglo XVII empezaron a llegar inmigrantes ingleses para trabajar en la producción de azúcar y cacao y otras especies agrícolas y forestales. Pero pronto esta mano de obra empezó a ser sustituida por esclavos negros que eran importados a gran escala del continente africano. Jamaica se convirtió de esta manera en la base de todo el contrabando de esclavos negros hacia las colonias españolas y francesas de las Antillas, en un tráfico que era explotado por ingleses como John Hawinks, Sir Francis Drake y Sir Walter Raleigh. Las compañías British South Sea Company y la The Royal African Company mantuvieron el monopolio de este mercado humano.

En los 200 años de dominio inglés en Jamaica se llegaron a producir unas 77.000 toneladas al año de azúcar, es por esto que la isla fuera considerada como una de “las joyas de la corona inglesa”. El comercio con Jamaica y el resto del Caribe Inglés seguía el patrón triangular entre Inglaterra (bienes fabricados), África (esclavos) y el Caribe (algodón, azúcar, café y otras materias primas).

            La dependencia de este sistema económico de la esclavitud hizo que la población de afroamericanos en la isla fuera unas 20 veces superior a la de blancos. Varias revueltas de los esclavos negros en 1760 y 1795 fueron aplastadas con sangre y fuego. Fue en esos años que Edward Long, dueño de plantaciones, escribe su Historia de Jamaica (1774), en la que defiende la inferioridad mental y moral de los negros. Hacia 1787 los ingleses transportaron en sólo un año más de 38.000 esclavos africanos a las colonias americanas. Los principales destinos eran Savannah, Charleston, Cambridge, Baltimore, Filadelfia, etc.

            El 23 de agosto de 1833 se aprobó la Slavery Abolition Act (Acta de abolición de la esclavitud) y 1 de agosto de 1834 unos 310.000 de esclavos negros fueron liberados, no sin antes pagar a los propietarios 20 millones de libras esterlinas en concepto de indemnización.

Autor: José Alfredo Elía Marcos

 

[1] Bernardin de Saint Pierre. Cit. Maurice Lengellé. “La esclavitud”, Oikos-Tau ediciones, 1971.
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