13.7. El fundamentalismo racista: Ku-klux-klan

            El odio antinegro fundamentalista generará en los Estados Unidos multitud de grupos racistas cuyo propósito será la preservación de la raza blanca y el mantenimiento de los privilegios derivados de la segregación racial.

            Uno de los más peligrosos por su violencia y por el alcance que tuvo, fue el Ku-Klux-Klan. Esta sociedad secreta fue fundada en 1866 por un masón llamado Nathan Bedford Forrest (1821-1877) quien logró reunir a un grupo de jóvenes blancos para crear esta organización. La ceremonia de iniciación se realizó en Nashville cubiertos por sábanas blancas y ante cruces ardientes. Estos signos quedarían posteriormente como distintivos característicos del Klan. Su simbología, así como el nombre que significaba “clan del círculo” fue tomada de elementos esotéricos propios de los masones. El Klan se organizaba en subgrupos y todos ellos se autodenominaban el “Imperio invisible del sur”. Su ideología se basaba en el racismo, en el odio hacia los negros y su objetivo era devolver al Sur a la situación anterior a la guerra civil. Desde su fundación, el Ku-Klux-Klan sembró el pánico entre los negros del sur. Miles fueron asesinados y cientos de sus barrios fueron incendiados. La organización solo aceptaba a miembros blancos, varones y protestantes, a partir de los 16 años de edad. Quedaban excluidos los negros, católicos y judíos, quienes fueron difamados, perseguidos y asesinados por la organización.

El momento que marca la cima de máximo poder en el Klan, fue la manifestación que organizó en Washington el 8 de agosto de 1925. Más de 50.000 hombres encapuchados recorrieron la Avenida de Pennsylvania, en la capital federal.

 

            El Klan empezó irrumpiendo en las sesiones religiosas de las comunidades negras y en sus hogares con el pretexto de buscar armas de fuego. En estas acciones imitaban a otros grupos violentos como los Chaquetas amarillas o los Gorras Rojas. La organización buscaba el control político y social de los esclavos liberados mediante la intimidación y el terror. En particular, intentó socavar la educación, el avance económico, el derecho a portar armas y los derechos electorales de los negros.

Hacia 1868 el KKK estaba presente en practicamente todos los estados del sur. Su objetivo principal era el de restaurar la “supremacía blanca” (White supremacy). Sus métodos consistían en prevenir que los afro-americanos ejercieran sus derechos políticos. Entre 1868 y 1871, el Klan asesinó a miles de varones, mujeres y niños, y quemaron escuelas, iglesias y propiedades privadas.         

En 1871, el senador republicano por Pennsylvania, John Scott, reunió un comité que recogió 52 testimonios de las atrocidades del Klan. Muchos estados del sur fueron estableciendo legislación anti-Klan, hasta que el congresista Benjamin Franklin Butler redactó el Acta de Derechos Civiles (1871), o Acta Ku Klux Klan. El ejército federal intervino y disolvió la organización. Muchos de sus miembros fueron encarcelados y multados.

            Pero la organización del Ku Klux Klan volvió a renacer cuarenta años más tarde en 1915. Dos hechos animaron su renacer. Por una parte el estreno de la película El nacimiento de una nación del director D. W. Griffith, en la que se glorificaba y mitificaba al primer Ku-Klux-Klan. El segundo hecho, fue la asusación sobre un trabajador judío de nombre Leo Frank, de violar y asesinar a una joven llamada Mary Phagan. La acusación se basaba meramente en pruebas circunstanciales, pero el poder amplificador de los medios de comunicación provocó la ira de una turba de ciudadanos, autollamada Los Caballeros de Mary Phagan, secuestró a Frank de la prirsión y lo linchó públicamente.

            El suceso de Frank fue utilizado hábilmente para obtener rentabilidad política, y fue el germen del nuevo Klan presidida por miembros del Klan original, además de miembros de Los Caballeros de Mary Phagan. William Jospeh Simmons (1880-1945), fue el fundador del segundo Klan junto con otras 34 personas. La película de Griffith sirvió de herramienta propagandista sobre los estadounidenses, quienes simpatizaron con la nueva organización, ingresando como miembros.

En 1922 el presidente Warren G. Harding se hizo miembro honorario, y para 1924 el KKK contaba con 4,5 millones de miembros. El Klan predicaba un “americanismo” anticatólico, antijudío, antinegro, antisocialista y antisindical. La asociación tenía un prestigio social pues se presentaba como la guardiana de una civilización cuya joya más preciosa era el ideal estadounidense de libertad. El racista y eugenista Lothrop Stoddard determinó la nueva filosofía del Klan con su lema: “Cien por cien americanismo”.

            Al término de la Segunda Guerra Mundial, el antisemitismo y las teorías raciales cayeron es descrédito, y el Klan fue perdiendo fuerza. La llegada a la presidencia de joven senador católico John F. Kennedy dio un cambio de perspectiva al publicar en 1958 el libro “Un país de inmigrantes”. Desde entonces los EE.UU. se presentan como un crisol de culturas aportadas principalmente por la inmigración.

“En todas partes, los inmigrantes enriquecen y fortalecen el tejido de la vida estadounidense”.[1]

Autor: José Alfredo Elía Marcos

[1] John F. Kennedy, Un país de inmigrantes, 1958
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