13.9. El Apartheid sudafricano

            El Apartheid es un sistema de represión “racial”, organizado y heredado históricamente, que se dio en Sudáfrica entre los años 1948 y 1994, y que se basó en cuatro componentes fundamentales interrelacionados entre sí: discriminación racial, segregación racial, explotación económica de los recursos humanos y naturales, y terrorismo legal, administrativo, policial y militar. Veamos como se desarrolló históricamente este sistema

            En 1652 llegaron los Boers holandeses a las costas sudafricanas. La colonización de los Boers del área sudafricana llevó a implantar un duro sistema de segregación racial. Este consistía en la división de las diferentes razas con el objeto de permitir un desarrollo diferenciado en cada una de ellas. Para conseguirlo se instauraron todo tipo de leyes absurdas que cubrían diferentes aspectos sociales y cuya finalidad era la discriminación política, económica y social de los negros.

            En 1948 gana las elecciones el Partido Nacionalista en coalición con el Partido Afrikáans, dirigido por el pastor protestante Daniel Francois Malan (1874-1959). Inmediatamente se promulga una ley de segregación de individuos en razas y se reservan ciertos distritos en las ciudades para los blancos, forzando a los no blancos a emigrar a otros lugares. Playas, autobuses, hospitales, escuelas y hasta los bancos en los parques públicos eran destinados exclusivamente para la gente blanca. Los negros debían de portar documentos de identidad en todo momento y les estaba prohibido quedarse en algunas ciudades incluso entrar en ellas sin el debido permiso.

Los negros no podían ocupar cargos en el gobierno y no tenían derecho al voto, excepto en algunas aisladas elecciones para instituciones segregadas. Tampoco podían tener negocios en las áreas asignadas a los blancos. El transporte público estaba totalmente segregado, separando las paradas de los autobuses para negros y blancos.

            Las áreas asignadas a los negros raramente tenían agua o electricidad. También había segregación en los hospitales, de tal manera que mientras los que pertenecían a los blancos tenían gran calidad, los asignados a los negros estaban pobremente equipados y andaban faltos de personal. La educación de un niño blanco era diez veces más cara que la de un niño negro. No es de extrañar que ninguno pudiera permitirse acceder a estudios superiores.

            La política del Apartheid se basaba legalmente en el hecho de que los negros no eran considerados ciudadanos de Sudáfrica, sino que eran ciudadanos de otros estados independientes, llamados bantustanes, creados con el fin de alojar a gente de raza negra. Estos bantustanes reunían al 80% de la población Sudafricana. En las décadas 60, 70 y 80, más de 3 millones y medio de personas fueron obligadas a desplazarse a estas zonas.

En la ciudad de Johannesburgo, un total de 60.000 habitantes negros fueron reubicados en una zona llamada Soweto. En Sophiatown unas cincuenta mil fueron obligadas a dejar sus casas a la fuerza para ser evacuadas a Meadowlands. Sophiatown fue arrasada por los bulldozers y en el solar se construyó una nueva urbanización llamada Triumf para la población blanca.

El primer ministro de Sudáfrica fue el psicólogo Hendric Verwoerd (1901-1966), quien había estudiado en las universidades alemanas cuando estan planteaban la higiene racial, durante el nazismo. Verwoerd implantó un sistema de segregación similar a la Ley de Pureza racial de los psiquiatras nazis. En septiembre de 1943 declaró:

“Esta política de segregación, que también significa protección y cuidado para los nativos en el territorio de los Afrikaners, definitivamente rechaza todo intento de igualdad, le da al nativo una oportunidad de desarrollar lo suyo, para que pueda tener orgullo y respeto propio como Nativo, en lugar de que se le humille continuamente como una imitación fallida del blanco”.

“la educación bantú debe ser controlada de tal forma que sea acorde con la política del Estado (…) si el nativo en cualquier escuela existente en la Sudáfrica de hoy es enseñado a esperar una vida adulta bajo una política de igualdad de derechos se está cometiendo un grave error (…) no hay lugar para él en la comunidad europea por encima del nivel de ciertas formas de trabajo”. [1]

Hacia 1928 Verwoerd colaboró con psicólogos de la Fundación Americana Carnegie en una investigación destinada a culpar de la pobreza de los blancos a la competencia de los negros en el mercado laboral en Sudáfrica.

“… el contacto largo y continuo con razas inferiores de color, en algunos aspectos tiene efectos sociales nocivos en los Europeos…

Cuando tenga control de la educación ‘nativa’, la reformaré de forma tal que a los ‘nativos’ se les enseñe para que caigan en cuenta de que la igualdad con los europeos no es para ellos.

No hay lugar para [el Nativo] en la comunidad europea, excepto al nivel de ciertas formas de trabajo… por esta razón no le es de ninguna utilidad recibir entrenamiento”.[2]

El Project Coast

Uno de los hechos que se descubrieron en esta comisión fue el programa secreto, que el gobierno sudafricano había lanzado en los años 80. Un programa de investigación biológio-química denominado Project Coast. Su propósito fue la creación de sustancias mortales que pudieran ser étnicamente selectivas y destructivas, para así reducir la población negra. El director del proyecto fue el doctor Wouter Basson quien buscaba una molécula mortal, sensible a la melanina que pigmenta la piel de los negros. Otra línea de investigación buscaba la esterilización masiva de las mujeres negras. En el laboratorio llamado Roodeplaat se fabricaron enormes cantidades de botulinum, talio, ántrax, cólera, sida, etc. con un único objetivo: la población negra. Durante las pruebas, Basson y sus colaboradores ataban a hombres negros a árboles, les untaban un gel venenoso y les abandonaban durante toda la noche para comprobar si morían. Entre otros métodos para propagar la epidemia, los responsables del programa barajaban distribuir terrones de azúcar con salmonela, cigarrillos con ántrax, chocolatinas con botulismo y whisky con herbicida. Se calcula que varios miles de personas murieron fruto de estos experimentos mortales.

Dan Goosen, el ex director de la división de investigación biológica del Project Coast, dijo al Washington Post que recibió órdenes de Basson para desarrollar maneras de “suprimir el crecimiento de la población entre los negros y de buscar una “bomba negra”, un arma biológica que seleccionara blancos con base al color de la piel”. […] Las actividades de este doctor se denunciaron en 1998 en dicha comisión. El proceso contra Wouter Basson continuó hasta que se cerró el 12 de abril de 2002 con su absolución. Monseñor Desmond Tutu comentó que aquel era “un día sombrío para Sudáfrica”.

El fin del Apartheid en Sudáfrica

            Las políticas sudafricanas del apartheid encontraron a finales de los años 80 gran oposición internacional. El país tenía varias sanciones económicas que impedían cualquier inversión internacional. En 1985, la moneda sudafricana llegó a tales niveles que el gobierno se vio obligado a declarar un estado de emergencia que duró unos cinco años.

            En febrero de 1989, el presidente P. W. Botha sufrió un ataque de apoplejía y fue sustituido en el gobierno por Frederick de Klerk. El nuevo presidente anunció que eliminaría las leyes discriminatorias y que levantaría la prohibición contra los partidos políticos proscritos, entre ellos el Congreso Nacional Africano (ANC) que lideraba Nelson Mandela.

            El sistema de apartheid se mantuvo hasta 1994, en que la presión internacional, el aislamiento y el desgaste sufrido en la contienda contra los países del bloque comunista empujaron paulatinamente a la abolición del sistema. En 1994 se llevaron a cabo las primeras elecciones pluriraciales, siendo elegido el primer Congreso Nacional Africano y proclamado líder el carismático Nelson Mandela.

            “Nunca perdí la esperanza de que esta gran transformación ocurriría. No solamente debido a los grandes héroes que ya mencioné, sino por el valor de hombres y mujeres comunes de mi país (…) nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o por su origen, o su religión. Para odiar, la gente necesita aprender, y si ella puede aprender a odiar, puede ser enseñada a amar, ¡ues el amor llega más naturalmente al corazón humano que su opuesto. La bondad humana es una llama que puede ser oculta, nunca extinguida”.[3]

Después de estas elecciones se estableció La Comisión para la Reconciliación y la Verdad (1994-1999) con la finalidad de sacar a la luz pública los crímenes cometidos durante el apartheid. Esta comisión estaba encabezada por el arzobispo Desmond Tutu quien había establecido como lema de la comisión que “Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón”. Muchas historias de brutalidad e injusticia fueron narradas a esta comisión, ofreciendo catártasis a la gente y las comunidades de las que se abusaron en el pasado.

Autor: José Alfredo Elía Marcos

[1] H. Verwoerd. CitSantiago Tazón Serrano. APARTHEID Y ESTADO DESIGUALDAD ANTE LA LEY Y FRAGMENTACION DE LA POBLACION Y EL TERRITORIO. Departamento: Derecho Público (Universidad de Zaragoza). P. 78.
[2] Idem. p. 77
[3] Nelson Mándela. Premio Nobel de la Paz, 1999.
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