14.2. Lutero y las mentiras sobre los judíos

            Con el protestantismo se rompe este equilibrio en Europa entre ataques hacia los judíos y condenas a estos abusos por parte del papado. Lutero escribirá en 1543 el que es considerado el primer tratado moderno antisemita “Sobre los judíos y sus mentiras”. Lutero decía que debían quemarse todas las sinagogas judías, destruir sus libros de oración, prohibir predicar a los rabinos, “aplastar y destruir” sus casas, incautarse de sus propiedades, confiscar su dinero y obligar a esos “gusanos venenosos” a realizar trabajos forzados o expulsarlos “para siempre”.

            “Son estos judíos seres muy desesperados, malos, venenosos y diabólicos hasta la médula, y en estos mil cuatrocientos años han sido nuestra desgracia, peste y desventura, y siguen siéndolo… Son venenosas, duras, vengativas, pérfidas serpientes, asesinos e hijos del demonio, que muerden y envenenan en secreto, no pudiéndolo hacer abiertamente”.[1]

“Primero, sus sinagogas o iglesias deben quemarse… En segundo, sus casas deben asimismo ser derribadas y destruidas, porque en ellas hacen las mismas cosas que en sus sinagogas. Métaseles, pues, en un cobertizo o en un establo, como a los gitanos… En tercer lugar, deben ser privados de sus libros de oraciones y Talmudes en los que enseñan tanta idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias. En cuarto lugar, sus rabinos deben tener prohibido, bajo pena de muerte, enseñar jamás… No hay que reconocerles a los judíos el salvoconducto para los caminos… Hay que prohibirles la usura, confiscarles todo lo que poseen en dinero y en joyas de plata y oro, y guardarlo… La furia de Dios contra ellos es tan grande que están cada vez peor… Para resumirlo, estimados príncipes y nobles que tenéis judíos entre vuestras posesiones, si mi consejo no os es suficiente, buscad otro mejor para que vosotros, y todos nosotros seamos libres de esta insoportable carga diabólica”.[2]

 “¿Quién les impide a los judíos volver a Judea? Nadie… Les proveeremos todas las provisiones para el viaje, para vernos por fin libres de ese repulsivo gusano. Para nosotros, ellos son una grave carga, la calamidad de nuestra existencia. Son una peste enclavada en nuestras tierras”.[3]

            En opinión del historiador Dr. Robert Michael, parece ser que Lutero aprobaba el asesinato de judíos.

            “Yo les arrancaría la lengua de la garganta. Los judíos, en una palabra, no deben ser tolerados”.[4]

             También les acusa de dedicarse al hurto y a la usura.

            “Si no fueran tan ciegos, su despreciable vida externa los convencería de la verdadera naturaleza de su penitencia. Ya que abunda en brujería, signos de magia, figuras y el tetragrama del nombre, eso es, con idolatría, envidia y vanidad. Además, no son más que ladrones y asaltantes que diariamente no prueban bocado y visten ropa que nos han robado y hurtado por medio de su maldita usura. De este modo viven día a día, junto con esposa e hijo, de robo y hurto, como archiladrones y asaltantes, en total impenitente seguridad. Para un usurero es un archiladrón y asaltante que debería ser colgado en la horca siete veces más alto que otros ladrones. En efecto, Dios debería profesar desde el cielo sobre tal hermosa penitencia y mérito a través de su santo ángel y volverse flagrante, mentiroso blasfemo por el bien de la sangre noble y los santos circuncisos que se jactan de ser santificados por los mandamientos de Dios, a pesar de que los pisotean a todos y no conservan ni a uno de ellos”.[5]

Este espíritu violento no era extraño en Lutero. Durante la guerra de los campesinos de 1524, Lutero apoyó a las autoridades feudales para que mataran indiscriminadamente a los campesinos hambrientos y desobedientes. En su predicación decía:

“Contra los asesinos y ladrones campesinos, en esto mojo mi pluma en sangre”. [LM180], y “llamo a los príncipes a matar a los ofensivos campesinos como perros rabiosos, a apuñalarlos, a estrangularlos y destruirlos como mejor puedan y así recibirán los príncipes la promesa del cielo.” [SL44]

            “Lo que entonces escribí lo vuelvo a escribir ahora: que nadie tenga misericordia de los campesinos contumaces, obstinados y obcecados, que no se dejan decir nada; el que pueda, y como pueda, que les pegue, los hiera, los degüelle, los muela a palos como a perros rabiosos, […] con el fin de conservar la paz y la seguridad. […] El burro pide palos y el pueblo quiere que se le gobierne con fuerza; esto lo sabía muy bien Dios y, por eso, puso en manos de la autoridad no la cola de zorro, sino una espada”.[6]

            Sus consejos fueron literalmente seguidos. Las peleas se transformaron más en masacres que en batallas y los pobres campesinos fueron asesinados como animales en el campo.

            Lutero se casará con la monja Katherina von Bora con quien tendrá varios hijos. No obstante mantendrá una opinión muy despectiva respecto a las mujeres. En una predicación sobre las embarazadas decía:

“Dejen nos tener su hijo y hagan lo que puedan; si mueren: benditas sean porque seguramente morirán en la noble labor y de acuerdo a la voluntad de Dios… Han visto que débiles y enfermizas son las mujeres infértiles; aquellas bendecidas con muchos hijos son mas sanas, más limpias y más felices. Pero si eventualmente se desgastan por tener hijos y se cansan y se mueren, eso no importa. Dejen que mueran pariendo, para eso están aquí.”[7]

           Los últimos años de la vida de Lutero fueron caracterizadas por su mala salud y nuevas preocupaciones sobre el papel mesianico de Jesus. Esto lo llevo hacia un enfrentamiento con el judaismo, al cual aborrecia.

Durante el juicio de Nuremberg a los nazis alemanes por sus crímenes de guerra, estos justificaron el asesinato de seis millones de judíos en base al libro de Lutero. Ante el Tribunal alegaron en su defensa que no habían hecho otra cosa más que ejecutar lo que Martín Lutero había ordenado cuatro centurias antes.

Después de todo, entre los viles ataques de Lutero contra los judíos se encuentran expresiones como:

“Sus alientos apestan por el oro y la plata de los infieles; porque no hay gente sobre la tierra que sea, haya sido o será, más avara que ellos, como pueden ser vistos en su maldita usura. Entonces sepan, mis queridos cristianos, que después del diablo, no hay nada más agrio, más ponzoñoso, mas vehemente y enemigo que un verdadero judío que realmente desea ser judío… ¿Acaso no su Talmud y sus rabinos escriben que no es pecado si un judío mata a un infiel, pero que si es pecado si mata a un hermano en Israel? No es pecado si no mantiene su juramento a un infiel. Entonces, el robar y asaltar -como lo hacen con sus prestamos – a un infiel, es un servicio divino… ¿Qué debemos de hacer con este rechazado y condenado, pueblo judío?…[8]

           Así quejándose de como “los cristianos habían sido torturados y perseguidos por los judíos en todo el mundo”, Lutero ofrece su “sincero consejo”:

“préndale fuego a sus sinagogas o escuelas y entierren y cubran con tierra todo aquello que no se pueda quemar…Yo aconsejo que sus casas sean arrasadas y destruidas… Yo aconsejo que todos sus libros de rezos… en los cuales tales idolatrías, mentiras, maldiciones, y blasfemias se enseñan, quítenselos,… y que a sus rabinos se les prohíba enseñar de allí en mas, bajo pena de perdida de vida o miembros…que los salvoconductos en los caminos sean abolidos completamente para los judíos… y que todo sus tesoros de plata y oro se les sean quitados….

Pero si las autoridades se rehúsan a usar la fuerza para restringir al diabólico atropello de los judíos, entonces los judíos, como hemos dicho, deben de ser expulsados de sus países y ordenados a volver… a Jerusalén, a donde puedan mentir, maldecir, blasfemar, difamar, asesinar, robar, asaltar, practicar la usura, burlarse y regodearse en todas esas infames abominaciones que ellos practican entre nosotros y que se vallan….nuestro Señor el Mesías, nuestra fe y nuestra iglesia incorrompida y descontaminada de su diabólica tiranía y maldad.”[9]

El historiador P. Johnson ha catalogado este texto de Lutero como “la primera obra del antisemitismo moderno y un paso gigantesco por el camino que llevó al holocausto”.[10]

Autor: José Alfredo Elía Marcos

[1] Lutero. Sobre los judíos y sus mentiras. 1543
[2] Lutero. Sobre los judíos y sus mentiras. 1543
[3] Lutero. Sobre los judíos y sus mentiras. 1543
[4] Lutero. Sobre los judíos y sus mentiras. 1543
[5] Lutero. Sobre los judíos y sus mentiras. 1543
[6] Martin Lutero. Carta sobre el duro librito contra los campesinos. 1525
[7] Martín Lutero, Sobre la Vida Matrimonial, 1522
[8] Martín Lutero, Sobre los Judíos y sus Mentiras, 1543
[9] Lutero, Sobre el Judío y sus Mentiras 1543[SH248]
[10] Johnson. La historia de los judíos, 1991.
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