15.1. La llegada de los gitanos a Europa

            El origen de los rom es aún debatido entre los especialistas. Durante mucho tiempo se creyó que provenían de Egipto, de ahí que se les denominara “gypsies”, pero los estudios más modernos los asocian con pueblos nómadas de la parte noroccidental de la India en el estado de Rajhastan. El término “calé” parece proceder del indostaní “kala”, que significa “negro”.

            Hacia el año 400 a.C. algunas tribus de artesanos nómadas iniciaron un periplo por tierras del Oriente, asentándose primero en el noroeste de la India y luego en Persia. En el siglo IX los musulmanes invaden el norte de la India provocando una gran migración hacia el oeste. Hacia el 1000 d.C. los gitanos llegan a Bizancio donde en un principio son bien acogidos pero más tarde son rechazados y descritos como un pueblo de “hechiceros inspirados por el diablo” que pretenden “predecir lo desconocido”. La segunda migración se produce en el siglo XIII, cuando los hoy llamados gitanos abandonan su tierra ante la llegada de los ejércitos mongoles. En su marcha hacia Occidente los diversos grupos, Sott, Sindhi, se fueron estableciendo en Persia donde se mezclan para formar el pueblo Dom o Rom, antecesor del actual pueblo gitano. Una parte continúa su migración hacia Europa, mientras que otra se dirige a África. Los árabes los llamaron a su llegada Ghorbati, un término árabe derivado de gurbet que significa “extraño”.

Hacia el 1.300 son muchos los gitanos que ya habitan el este de Europa (Grecia, Serbia, Croacia, Bulgaria, Hungría,…) si bien en calidad de esclavos. Durante el siglo XV los gitanos van habitando sucesivamente Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Italia y España.

            En 1427 un príncipe rumano de nombre Vlad Dracul de Wallachia, trasladó a más de 12.000 esclavos rom a Bulgaria. Un comentario suyo sobre su aspecto “egipcio” hizo que desde entonces se les asociara el nombre de gypsies a este pueblo. En Rumanía, más de 400.000 gitanos permanecireon como esclavos hasta 1856.

La llegada de los gitanos a Europa, en un principio fue acogida bien, y en muchos casos recibieron ciertos privilegios como la exención del pago de tributos al paso por frontera, e incluso el permiso de los reyes para ejercer la justicia en sus propios asuntos. Pero su carácter nómada comenzó a levantar bastantes sospechas y empezaron a ser objeto de acusación de robos por donde pasaban así como de practicar la hechicería. Es por ello que empezaron a promulgarse por toda Europa decretos de expulsión contra los romis. El primero fue en la comarca suiza de Lucerna hacia el 1471. Le siguieron el de Brandeburgo (1482), España (1492), Milán (1493), Friburgo (1498), Holanda y Portugal (1526), Dinamarca (1538), Praga (1541), Bohemia y Lituania (1557),… La Dieta protestante de Augsburgo de 1548 declaró que “quienquiera que mate a un gitano, no será culpable de asesinato”. Después el gobierno suavizaría esta medida prohibiendo “ahogar a mujeres y niños gitanos”.

La situación y permanencia de los gitanos en el continente europeo no fue fácil durante esos siglos. Sometidos a leyes estrictas, a veces acusados falsamente de delitos como el incendio de Praga de 1541, en muchos casos esclavizados u obligados a exiliarse… En pocos lugares pudieron establecerse con normalidad salvo en Escocia e Inglaterra, siempre que abandonaran sus “repugnantes, desviadas e impías formas de vida y compañías” y se asentaran en un lugar de forma estable. Fue de esta manera que los gitanos comenzaron a trabajar ayudando en tareas agrícolas de los señores ingleses.

En 1547 el rey Eduardo VI dio órdenes de marcar con una “V” en el pecho a todos los gitanos y de esclavizarlos por dos años. Si se escapaban entonces serían marcados con una “S” y sometidos a esclavitud de por vida. Hacia 1710 el emperador José I de Hansburgo dictó de los gitanos que “todos los varones adultos sean ahorcados sin juicio y que las mujeres y los jóvenes sean azotados y expulsados para siempre”. En Bohemia se les cortaba la oreja derecha, mientras que en Moravia era la oreja izquierda, con el fin de identificarlos en los arrestos. Durante los siglos XV, XVI y XVII todos los países europeos adoptaron leyes antigitanas. Se les ahorcaba y reprimía duramente; se les prohibía comerciar con ellos; se los marcaba a hierro; se les expulsaba; se les quitaban los hijos, etc.

En 1714 los comerciantes ingleses comenzaron a llevar gitanos al Caribe para emplearlos como mano de obra esclava en las plantaciones. También en la Europa del este los gitanos fueron sometidos masivamente a la esclavitud, hecho que no cesó hasta que en 1856 fue abolida en Rumanía. Algunos gitanos eran cruelmente castrados (scopici), para que sirvieran de cocheros y acompañantes de las mujeres de clase alta.

En la España ilustrada del s. XVIII se organizó una operación secreta para arrestrar y aniquilar a todos los gitanos del reino. El Marqués de la Ensenada, junto con Aranda y Campomanes, con la debida autorización del rey de España, Fernando VI, planearon la que se denominó Gran Redada o Prisión General de Gitanos. El miércoles 30 de agosto de 1749, de manera sincronizada en todo el territorio español fueron detenidos entre 9.000 y 12.000 gitanos, con el único cargo de serlo. Los gitanos varones mayores de siete años fueron encadenados e internados en arsenales de la marina donde realizaron trabajos forzados. Las mujeres y los niños lo fueron en cárceles y fábricas. Todos sus bienes fueron confiscados y subastados, pero lo más cruel de la persecución fue la separación de las familias con el claro propósito de evitar nuevos nacimientos. Así lo expresó el Marqués de la Ensenada cuando una vez iniciada la operación de apresamiento exclamó en una reunión: “Falta lo principal, que es darles destino con que se impidan tantos daños y extinga si es posible esta generación”.

Hubo sin embargo españoles que no estuvieron de acuerdo con esta acción. Los ciudadanos de Sevilla llegaron a interceder por los gitanos al rey, pero este desatendió sus ruegos. Muchos gitanos se libraron de la prisión, precisamente porque fueron salvados por payos que los protegieron y ocultaron en sus casas durante varios años hasta casi 1763 en que terminó dicha persecución por un indulto del rey Carlos III.

El movimiento antiesclavista surgió en la Inglaterra de finales del s. XVIII de manos de grupos cristianos sensibilizados por el trato tan inhumano al que eran sometidos los esclavos. En esta lucha destacaron, como ya hemos visto anteriormente cuáqueros tan importantes como Wilberforce y John Newton. En 1816 otro cuáquero, de nombre John Hoyland publicó el primer libro que proponía un mejor trato para los gitanos de Inglaterra. Hoyland visitó personalmente junto con el reverendo J. Crabb los campamentos de gitanos que rodeaban Londres. De aquí surgieron algunas medidas políticas alternativas a la deportación o dispersión como las ayudas caritativas y la educación para los niños. Enemigos de todo nomadismo, los ingleses recelaban de los gitanos por su estilo de vida itinerante buscando trabajos por los pueblos. En este sentido John Hoyland proponía un respeto a su vida errante en base a un “escrupuloso respeto a las instituciones de sus antepasados”. Fruto de su labor nacieron varias escuelas-misión que funcionarían con más o menos acierto durante la primera mitad del s. XIX. George Smith de Cailville (1831-1895) fue otro filántropo que ayudó mucho en esta labor, visitando los campamentos de gitanos y atendiendo las diversas necesidades que estos pudieran tener.

En 1879 se celebró la Kisfalu húngara, un congreso paneuropeo gitano con la finalidad de establecer y defender los derechos políticos y civiles de los gitanos en toda Europa, algo que habían conseguido cuatro años antes los gitanos de Turquía.

A principios de siglo XX aparecen las primeras asociaciones gitanas reconocidas como la Istiqbal en Bulgaria (1923) y la Red Dress en los Estados Unidos (1927). Esta última fue fundada por Steve Kaslov quien se reunió con el presidente Roosevelt buscando la defensa de los derechos de la población gitana en ese país. En 1933 se celebró la Asamblea General de Gitanos de Rumanía para fundar un hospital, una biblioteca y una universidad para la comunidad. Seis años después se funda la Asociación Cultural Panhelénica de gitanos griegos.

Las comunidades gitanas siempre dieron una gran importancia a la música y al baile. De esta manera su influencia sobre el cante y baile flamenco es tan importante que esta se remonta al siglo XVI, y desde entonces está asociado a ellos. En 1934 el músico norteamericano de origen gitano Django Reinhardt formó The Quintet Hot Club de France creando el swing o jazz francés.

Autor: José Alfredo Elía Marcos
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