17.3. Sabino Arana y el racial-nacionalismo vasco

A diferencia de otros nacionalismos en España, que se deben a la acción de varias personalidades, podemos afirmar que el nacionalismo vasco se debe a la acción exclusiva de un hombre: Sabino Arana. Un hombre preocupado por su filiación vizcaina y por conocer la cultura de su pueblo, creará todas las bases de un nacionalismo-racial vascuence: como lengua el euskera, como bandera la ikurriña, como raza la vasca, como religión el “catolicismo antiguo” y como mito el tubalismo. Pero antes de Arana existieron unos precedentes que merece la pena conocer en profundidad, como son la pureza del linaje vizcaino, el mito de Tubal, los estudios lingüisticos de la lengua vasca de Humboldt y los presupuestos independentistas de Agosti Chaho.

Precedentes al nacionalismo-racial vasco de Arana

Durante muchos siglos, en lo que hoy se denomina País Vasco, los matrimonios estaban regulados por la limpieza de sangre. Esto provocó muchas luchas entre bandos bajomedievales, hasta que fueron desarticulados por los Reyes Católicos quienes extendieron los privilegios forales de las villas a las zonas rurales, y así conseguireron pacificar la zona. Este fue el origen de los fueros de las Vascongadas. Pero durante el s. XVII, algunos autores, como el licenciado Poza, el bachiller Martínez de Zaldibia, o, ya en el s. XVIII el jesuita Manuel Larramendi (1690-1766), empezaron a difundir el mito foralista. Este mito consistía en afirmar que los fueros y la hidalguía no habían sido establecidos por los reyes, sino que eran el reconocimiento por escrito de una tradición inmemorial. Tan inmemorial como que se remontaba a la llegada del nieto del Noé bíblico, de nombre Tubal, a la península. Este hecho lo explica González Álvarez Chillida en su obra “El antisemitismo en España”:

            “Túbal había traído con su prole las leyes forales vascas, el euskera, la adoración al verdadero y único Dios y la nobleza originaria. Los vascos eran monoteístas desde su origen, y cristianos desde muy temprano. La relación entre foralismo y limpieza de sangre era directa: el linaje vasco, puro y noble, ligado a la tierra y al idioma tubaliano, es un linaje de cristianos sin contaminación alguna de moros o judíos, que nunca habitaron aquella tierra. Además los fueros establecían la prohibición de residir en ella a todo tipo de cristianos nuevos”. González Álvarez Chillida. El antisemitismo en España. 2002

            Larramendi definió en su obra “Corografía o descripción general de la muy noble y muy leal provincia de Guipúzcoa” (1756) un etnicismo nobiliar en el que ser vasco era asociado a los conceptos de nobleza y de limpieza de sangre.

            “…todo guipuzcoano que viene de alguno de los solares de Gupizcoa siempre ha sido noble, siempre lo es y siempre lo será. Esta nobleza de sangre les viene por herencia y suben con ella con la mayor limpieza del mundo hasta los primeros pobladores de España”.

            “La nación de las vascongadas y particularmente Guipuzcoa, ha tenido el ser mirada y atendida de Dios con especial cuidado entre todas las de España y pudiera decir del mundo entero. Esta nación jamás se ha confundido ni mezclado con ninguna de las naciones que vinieron de fuera, ni de moros, ni de godos, alanos, silingos, ni de romanos, ni de griegos, ni de cartagineses, ni de otras gentes”. Manuel Larramendi

            Wilhelm von Humboldt (1767-1835), un importante lingüista y hombre de estado alemán, mostró gran interés por el estudio de las lenguas. De joven aprendió inglés, español, vasco, húngaro, checo y lituano. Posteriormente sus estudios se extendieron hacia lenguas indígenas de América, el antigui egipcio, el copto, chino, japonés y el sánscrito.

            Humboldt realizó varios viajes a España para estudiar el vasco, escribiendo dos trabajos: Sobre la lengua cántabra y vasca, 1817 y Examen del estudio sobre los primitivos habitantes de Hispania a través de la lengua vasca, 1821. En estos textos desarrolla y expone la teoría de que “el euskera es la lengua más antigua de Europa” y de que el pueblo vasco constituía el representante lingüistico más antiguo de las poblaciones primitivas de la Iberia precéltica. Estas poblaciones habrían llegado antes de las primeras inmigraciones de los arios y esto lo demostraba en base a un paciente análisis que realizó de la terminología con que se nombraban ríos, peñas, valles, aldeas y familias.

            Gran admirador de la lengua vasca, decía de ella que:

            “Es una de las lenguas de más perfecta formación, sorprendente por su vigor, la estructura de sus palabras, la brevedad y la osadía de la expresión”. W. Humboldt.

            Pero quien más influirá en los presupuestos del nacionalismo-racial de Sabino Arana. Será el vasco-francés Joseph Agosti Chaho (1810-1858). Republicano, anticristiano y defensor del deísmo esoterista, Chahó creó una multitud de mitos y leyendas sobre los vascos que tuvieron una gran influencia en escritores posteriores. Enemigo de la Biblia y del catolicismo, Chaho sustituirá el tubalismo vasco por el mito ario, al hacer descender a los vascos de un patriarca indo-persa de nombre Aitor. Navarro Villoslada hizo popular esta leyenda de Aitor a través de la novela histórica, “Amaya o los vascos en el siglo VIII”.

            Chaho escribió una serie de artículos para el periódico L´Ariel y en la obra Paroles d’un Biscaïen aux liberales de la reine Christine, realizó una reivindicación del independentismo y de la formación de una “federación vasca” tal como resumen las palabras de la historiadora Eukeni Goyhenetxe:

“La independencia vasca se justifica por: la geografía; una frontera artificial divide la unidad natural del pueblo vasco; la lengua, que tendrá que enseñarse, la historia, en la cual los vascos han desempeñado un papel glorioso hasta la llegada de los Bárbaros; el derecho, los fueros, que garantizan la verdadera libertad y la verdadera igualdad, contra el falso liberalismo que lleva al despotismo, y contra el capitalismo […]. Contra la conspiración franco-española predica la violencia hasta la insurrección armada, a no ser que una federación vasca restaure los fueros y agrupe a los vascos entre Francia y España.”. Eukeni Goyhenetxe. Las tramas de la historia.

            Varios serán los autores que tratarán de definir fisionómicamente a la raza vasca. Entre ellos destacan Nicasio Landa (1830-1891) precursor de la craneometría, y el antropólogo José Miguel de Barandiarán (1889-1991) quien especuló sobre una presunta formación de la etnia vasca en el Paleolítico. Para estos autores el vasco se diferenciaría del ibérico en:

  • Mayor corpulencia y altura que los españoles.
  • Existencia de un tipo craneal propio (mesocefalia, cara alargada, mentón fuerte y cuadrangular, etc.)
  • Aparición del factor sanguíneo Rh negativo, y la escasa presencia del grupo B. Estos últimos aspectos propuestos por Arthur E. Mourant.

“Los vascos, por su morfología, por su lengua y por su etnia, aparecen netamente individualizados entre las razas del sudoeste de Europa, lo que parece plantear la conclusión de la singularidad somática del pueblo vasco, con lo que cabría hablar, no ya de un pueblo, sino de una raza. Augusto Panyella. Director del Museo Etnológico de Barcelona

“El cráneo vasco es típicamente europeo en todos los aspectos (…) su más próximo parecido es el británico, común de la era de hierro y no dista mucho del etrusco. Encyclopedia Britannica, vol. 3, p. 186

“Los dos cráneos hallados en Urtiaga, fechados hace 7.000 años, y depositados en el Museo de San Telmo de San Sebastián ya coinciden con el tipo vasco actual: el fruto de una evolución local de Cro-Magnon que los antropólogos llaman «Pirenaico». El antropólogo, Aita Barandiaran

“Los grupos sanguíneos dan gran frecuencia del grupo O y la mas baja en B de todo el continente. Respecto al Rh, muestran la más alta frecuencia de Rh negativo —cerca del 30% de individuos— hallada en cualquier población Europea. Resumiendo, la posición de los vascos en el extremo final de la escala de frecuencia de estos dos aspectos —grupo sanguíneo y Rh— muestra que son diferentes en origen de los demás pueblos, y que sus vecinos más inmediatos han contribuido muy poco a su linaje”. G.M Morant, A.E. Mt. (Biometrika, vol. 21, London 1949)

Hubo que esperar a 1997 para que un estudio realizado por los doctores Arnaiz-Villena y Jorge Martínez Laso desmintiera la teoría del Rh negativo como definidor de una supuesta “raza vasca”. En el año 2001 Bryan Sykes, catedrático de genética humana de la Universidad de Oxford tras analizar el ADN mitocondrial de un gran número de europeos, afirmó que los vascos están estrechamente emparentados con el resto de los europeos y pertenecen mayoritariamente al «clan Helena», el más exitoso de los clanes femeninos europeos, con un 41% de los europeos perteneciendo a alguna de sus ramas. Dicho clan surgió hace 20.000 años entre los valles del Dordogne y Vezere en el sur-centro de la actual Francia.

“Hay una larga historia sobre los vascos porque se consideran a sí mismos genéticamente diferentes, y un grupo separado. Una especie de reliquia de los europeos de antes de que comenzara la agricultura. Pero en realidad son muy europeos. Si analizas su ADN mitocondrial son más europeos que los europeos… de manera que están bastante relacionados. Su principal peculiaridad es que entre los vascos, es más extraño que en ningún otro grupo europeo, encontrar descendientes del clan de Jazmín, (único clan no originario de Europa, al que pertenecen alrededor de un 12% de los europeos nativos), que vivió en oriente medio hace aproximadamente 8.500 años, pero cuyos descendientes entraron en Europa con los primeros agricultores. Y aunque la agricultura y ganadería llegaron al país vasco más tarde que al resto de Europa…, es muy extraño encontrar descendientes de Jazmín entre los vascos. Esa es la diferencia principal con el resto de los europeos; pero no es una gran diferencia”.

El aranismo racial vasco

Arana nació en el seno de una acaudalada familia naviera propietaria de un astillero. Su padre fue un carlista, que participó en la tercera guerra carlista, en 1872 suministrando armas. Debido a la derrota, la familia Arana perdió gran parte de su posición económica.

En su breve vida, Sabino Arana dejó plasmada su ideología en 33 obras poéticas, 14 libros políticos y literarios y más de 600 artículos en prensa.

Funda en 1893 el periódico “Bizkaitarra”, que pronto se convertirá en el altavoz de sus ideas racistas por su estilo polémico y provocador. Con una tirada de unos 1.500 ejemplares y una periodicidad que llegó a ser semanal, se definía como “anti-liberal” y “anti-español”. Fundador, propietario, director y principal redactor del periódico, Sabino Arana presentaba en sus páginas un proyecto utópico, teocrático y racista del independentismo vasco, a diferencia del fuerismo regionalista vasco.

La raza, la sangre, el suelo y la lengua serán los elementos en los que Arana se apoyará para crear su “identidad de la raza vasca”. Si bien en muchos casos la identidad vasca se construirá en base a un profundo odio hacia todo lo que fuera español. En ese sentido le gustaba afirmar:

“Habéis mezclado vuestra sangre con la española o maketa, os habéis hermanado o confundido con la raza más vil y despreciable de Europa”. Sabino Arana

Ni la historia, ni las costumbres, ni el pensamiento, el arte o la religión española merecerán aprobación en Arana, para quien todo esto era el reflejo de una profunda inferioridad espiritual la cual habría pervertido el noble espíritu vasco. Su discurso populista aglutinaba las técnicas de oratoria de la época: alusión a los mitos, al miedo a lo desconocido, hipérboles, metáforas, bipolaridad moral (buenos/malos; víctimas/asesinos; morales/inmorales, nosotros/ellos), ironía, refranes, simbología…

«La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar (ejemplo, los quintos) o si es apuesto, es de tipo femenil (ejemplo, el torero). El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntádselo a cualquier contratista de obras, y sabréis que un bizkaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos. El bizkaino es laborioso (ver labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación). (…) El bizkaino que vive en las montañas, que es el verdadero bizkaino, es, por natural carácter, religioso (asistid a una misa en aldea apartada, y quedaréis edificados); el español que habita lejos de las poblaciones, que es el verdadero español, o no sabe una palabra de religión, o es fanático, o es impío (ejemplos de lo primero en cualquier región española; de lo segundo entre los bandidos andaluces, que usan escapulario, y de lo tercero aquí en Bizkaya, en Sestao, donde todos los españoles, que no son pocos, son librepensadores). Oídle hablar a un bizkaino, y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español, y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias.» (Sabino Arana, en Bizkaitarra, Bilbao, 7 de julio de 1895.)

             La situación específica de la lengua vasca, que la lingüística había considerado que no tenía raíces indoeuropeas, hizo presuponer en Arana la existencia de una raza especial que hubiera sido el origen de esta lengua. La raza se convertirá en la excusa para establecer la diferencia esencial entre el vasco y el español, aspecto que la antropología se ha encargado posteriormente en demostrar como falso.

«Pasemos a ver qué raza es la bizkaina. Ésta pertenece a la raza que habla la lengua llamada Euskera. Esta raza originalísima no es celta, ni fenicia, ni griega, ni latina, ni germana, ni árabe, ni se parece más que en ser humana a ninguna de las que habitan en el continente europeo, el africano, el asiático, el americano y las islas de la Oceanía. Está aislada en el universo de tal manera que no se encuentran datos para clasificarla entre las demás razas de la Tierra. Luego el bizkaino no es español por la raza.» (Sabino Arana, en Bizkaitarra, Bilbao, 16 de junio de 1895.)

            Esta idea especial del vascuence le llevará a fomentar la idea de “raza-isla”. Una especie de raza virgen que mantendrá la pureza de sus orígenes.

            “A nuestra raza no se le ha encontrado todavía ni madre ni hermanas entre todas las razas del mundo, ni aún se sabe si vino por el Norte, el Sur, el Oriente o el Occidente a este rincón de la tierra. Quien le halla afinidad con los pieles rojas (Oeste; quien con los georgianos (Oriente); éste, con los fineses (Norte; aquel con los bereberes (Mediodía) pero nadie ha obtenido notas de afinidad suficientes para atreverse a asentar la fraternidad de nuestra raza con alguna de las comparadas con ella. Todas las demás razas se han clasificado en grupos primitivos, ramas originadas y ulteriores derivaciones; la nuestra permanece siendo una selva virgen para la investigación científica, una verdadera isla en medio de la humanidad” Sabino Arana. Bizkaitarra.nº4. 17 de diciembre de 1893.

            “Estamos acostumbrados a representarnos las razas que hoy viven en Europa, ya viniendo por los Urales, ya por el Cáucaso, ora por el Mediterráneo, ora por el Estrecho de Gibraltar; pero la raza euskaldún es más antigua y más grande según lo revela su lengua, y es muy probable que se extendiera a un tiempo por el África y Europa sin separarse de su cuna notablemente” Sabino Arana. Baserritarra.

            Autores posteriores a Arana identificarán lo vasco con la idea de europeidad, contraponiéndola a lo español, definido como africano. Nicolás Narbarte Iraola publica un Diccionario de apellidos vascos (1968) en el que ofrece un claro ejemplo de racismo nórdico euskaldún:

            “La España actual está integrada por diversas razas. Por contraposición al vascón-europeo, el pueblo español es en parte racialmente africano. La geografía no determina solamente la historia sino también, y con mucha razón, la prehistoria, y geográficamente la Península Ibérica se aparta un tanto de Europa cuando se acerca a África, a la que estuvo unida en tiempos remotos. Ya desde la prehistoria los vascones y otras razas que habitaban la actual España aparecen como pueblos no sólo distintos sino opuestos”. N. Narbarte Iraola.

            Basándose en el concepto de decadencia de las sociedades enunciado por Gobineau y que tanta influencia estaba teniendo en el panorama intelectual europeo, Sabino Arana describirá a la raza vasca como una raza desgraciada por su contacto con el carácter español.

«Somos hijos de una raza desgraciada, somos miembros de una extraviada sociedad, y estamos en el deber de encaminar a su fin a la sociedad en que vivimos y de procurar la felicidad de la raza a que pertenecemos: y para encaminar a su fin a nuestro pueblo, hemos de enseñarle el único camino, y para que pueda conseguir su felicidad, hemos de mostrarle su actual desgracia y señalarle su causa. Y si publicamos la degradación del carácter español, es porque el euskeriano vea en su roce con ese pueblo la causa de su rebajamiento moral, y si afirmamos la independencia de nuestra raza, la afirmamos como necesaria e ineludible para evitar el mortal contagio y salvar a nuestros hermanos, a nuestra familia, a nuestra Patria.» Sabino Arana, en Baserritarra, Bilbao, 11 de julio de 1897.

El odio hacia España se convertirá en Arana en la esencia de un programa político para su nacionalismo proeuskaldún, y de su plan independentista.

“El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón, apartamiento total, en una palabra, del fin de toda humana sociedad. Y muerto y descompuesto así el carácter moral de nuestro pueblo, ¿qué le importa ya de sus caracteres físicos y políticos?»

«¿Qué es, pues, lo que respecto de la pureza de la raza se contiene en el programa nacionalista? Puede reducirse en los puntos siguientes:

1) Los extranjeros podrán establecerse en Bizkaya bajo la tutela de sus respectivos cónsules; pero no podrán naturalizarse en la misma. Respecto de los españoles, las Juntas Generales acordarán si habrían de ser expulsados, no autorizándoseles en los primeros años de independencia la entrada en territorio bizkaino, a fin de borrar más fácilmente toda huella que en el carácter, en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominación.

2) La ciudadanía bizkaina pertenecerá por derecho natural y tradicional a las familias originarias de Bizkaya, y en general a las de raza euskeriana, por efecto de la confederación; y, por cesión del poder (Juntas Generales) constituido por aquéllas y éstas, y con las restricciones jurídicas y territoriales que señalara, a las familias mestizas euskeriano-extranjeras». Sabina Arana. Baserritarra, nº 11

El uso del euskera unido a la pertenencia racial vasca serán los rasgos que definirán al vasco puro. Para Arana los “maquetos” eran la reencarnación de los males que aquejaban a la patria vasca. Este término despectivo es de origen prerromano (magüeto) y era usado en las provincias del norte de España como Cantabria y Asturias.

«Si nos dieran a elegir entre una Bizkaya poblada de maketos que sólo hablasen Euzkera y una Bizkaya poblada de bizkainos que sólo hablasen el castellano, escogeríamos sin dubitar esta segunda, porque es preferible la sustancia bizkaina con accidentes exóticos que pudieran eliminarse y sustituirse por los naturales, a una sustancia exótica con propiedades bizkainas que nunca podrán cambiarla,»

«Tanto están obligados los bizkainos a hablar su lengua nacional, como a no enseñársela a los maketos o españoles. No el hablar éste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto con los españoles y evitar así el cruzamiento de las dos razas.»

«En Cataluña todo elemento procedente del resto de España lo catalanizan, y les place a sus naturales que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen catalán; aquí padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un Pérez al pie de unos versos euzkericos, u oímos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitano.»

«Les aterra el oír que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah, la gente amiga de la paz…! Es la más digna del odio de los patriotas. »

«Conque, ¿es anti-español el Euzkera? Es la primera vez que lo oímos de labios maketos. ¡Ya lo sabéis, euzkaldunes, para amar el Euzkera tenéis que odiar a España! Así lo pensábamos nosotros; pero ahora es un español el que lo dice”…y del enemigo el consejo.»

« Si a esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desdichas, como agobia y aflige al ánimo del náufrago el no divisar en el horizonte ni costa ni embarcación, el que España prosperara y se engrandeciera.»

Inspirado en las teorías biológico-darwinistas, ensalza la especificad racial de los vascos, en contraposición a la de los españoles o maquetos, a quienes coloca al lado de los animales. De estos decía Arana que estaban menos evolucionados, más cercanos al mono que al prototipo humano representado en el vasco racial puro:

«Gran número de maketos parece testimonio irrecusable de la teoría de Darwin, pues más que hombres semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada solo revela idiotismo y brutalidad.» Sabino Arana. Bizcaitarra, nº 27

            A finales de 1889 escribe varios artículos literarios en los que habla de, lo que él llama, las “Cuatro glorias patrias”. Estas cuatro glorias consistían en cuatro batallas, las de Padura o Arrigorriaga, Gordexola o Gordejola, Ochandiano (1355) y Murguía (1480), libradas, según él, por los vizcaínos para rechazar las pretensiones de leoneses y castellanos de acabar con la independencia de su tierra. En realidad no existe ninguna documentación sobre la batalla de Padura, y probablemente se trata más de un hecho legendario. En cuanto a las otras tres “batallas”, fueron más bien escaramuzas o acciones militares confusas de escasa significación, fruto más bien de rivalidades señoriales vizcainas.

            Miguel de Unamuno (1864-1936), escritor vasco y rector de la Universidad de Salamanca, ya advirtió la falta de rigor científico de los estudios filológicos, étnicos y folclóricos elaborados sobre el vascuence por Sabino Arana. En su tesis doctoral (1884), Unamuno observa que “del pueblo vasco no nos queda más que su idioma, el euskera. [Que] en el pueblo vascongado es inútil buscar una literatura propia y de abolengo, es más aún, ni tan siquiera posee tradiciones o leyendas que pudieran guiarnos en el dédalo oscuro de sus prehistóricas antigüedades”. Y termina reconociendo:

“Cuando un pueblo carece de tradiciones y leyendas, no falta quien las invente para luego atribuírselas al pueblo; y esto ha sucedido en el país vasco”. Miguel de Unamuno. 1884. Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca.

            Unamuno tenía un sentido abierto, generoso de las relaciones humanas y no podía entender cómo el odio nacionalista podía estructurar la vida en colectividad. Él siempre habló de rebasar los límites de la patria chica para ir en pos de la única, “la gran Patria humana”. También denunció toda la pseudoreligiosidad pagana que observaba entre sus paisanos vascos. Estos habían adoptado hacia 1928 la cruz gamada de los nazis.

¿Qué sentido tiene esa svástica, esa cruz disimulada, esa cruz anticristiana y anticatólica, ese emblema solar, que ostentan, tal vez como amuleto, algunos de mis paisanos vascos? Sospecho que no tiene sentido alguno; que es otra puerilidad más de esos ingenuos e inocentes diferencialistas. Es jugar a la emblemática y al fechitismo… La svástica es emblema anticristiano y anticatólico, no antropológico. Animal y no humano”. Migeul de Unamuno.

La religiosidad pagana de Arana

            Sabino Arana gustaba de oponer la catolicidad vasca, frente al fanatismo impío del español. El mismo decía que “España, como pueblo o nación, no ha sido antes jamás ni es hoy católica”.

            En realidad Arana no era católico, sino que fue un mero oportunista que tomaba aquellos elementos de la Biblia que le convenían para su pensamiento. En concreto tan solo acude al Antiguo Testamento para tomar aquellos textos que se refieren a la raza de Israel y el pueblo elegido. Rechaza pues el Nuevo Testamento por considerar que la “raza vasca” al no haberse mezclado con la raza judía no habría participado de la muerte de Cristo y por tanto estaba libre de pecado y no necesitaba la redención de Cristo.

            Al usar términos ambiguos de las sagradas escrituras y manejar a su capricho las ideas de Dios, Iglesia, pueblo elegido,… no es de extrañar que algunos católicos poco formados se dejaran influir por dichas ideas de violencia y exaltación racista que nada tenían que ver con la doctrina y la tradición de la Iglesia Católica. De hecho el apoyo de la Iglesia Católica al nacionalismo vasco siempre fue minoritario.

Una idea clave en la ideología de Sabino Arana es la interpretación mitológica que hace del origen del pueblo vasco. Arana mezcla una serie de teorías y leyendas cosmogónicas surgidas en el siglo XVI, en las que se explica el origen de la raza vasca como descendiente directo de un nieto de Noé (mito de Túbal). Según este mito, la lengua vasca fue traída directamente desde el paraíso por Tubal, preservando la pureza del idioma, a diferencia del castellano que habría sufrido mezclas con otras lenguas. Este hecho confería a los vascos la condición de pueblo elegido por Dios, con el valor añadido de no haber participado en la muerte de Cristo, como ocurrió con los judíos.

Con posterioridad el escritor romántico Joseph Agosti Xaho (1810-1858), de ideas anticlericales, sustituirá al Tubal bíblico por un ancestro llamado “Aitor”, con la intención de sustituir el “racial-catolicismo” de Arana, por un “racial-integrismo”.

Arana no se conformó solo con exponer sus ideas y declarar a la “raza vasca” como superior entre las demás. Confeccionará un reglamento nacionalista que se resume en la máxima Jaun-Goskua eta Lagi-Zara (JEL), que significa “Dios y ley vieja”. En este lema se expresa su deseo de crear una nación basada en el odio a todo aquel que no sea vasco de pura raza, que no hable euskera, que no sea católico y que se interponga en la creación de la nueva nación. Este neopaganismo, que impregnaba el pensamiento racismo de muchos nacionalismos, provenía del mundo ocultista-teosófico de Helena Petrovna Blavatsky, quien al explicar el origen de lo que llamaba “razas matrices”, explica, a su modo, el origen de los vascos:

            “La tendencia hacia las ciencias secretas y el ocultismo son uno de los rasgos resaltantes del carácter vasco que lo acercan en mucho a un sentimiento parecido que existe entre los pueblos germánicos. Por otra parte, no sólo en los libros ocultistas sino también en la literatura teosófica, los vascos juegan un papel importante como descendientes de la raza atlántica que precedió a la llamada “arya”, entendiéndose por estas palabras algo muy diferente a lo que la ciencia enseña”. H. Blavatsky

            Para Blavstsky, la raza vasca suponía un residuo del “ciclo atlante” que estaría hoy superada por la raza arya que sería la que ostentaría la hegemonía mundial actual. Esta tesis la recogerá Federico Krutwig Sagrado (1921-1998) quien pone en cuestión el nacionalismo tradicional de Sabino, proponiendo un nuevo nacionalismo vasco. Krutwig será en los años siguientes el principal ideólogo de la organización terrorista ETA.

En 1902, un año antes de su muerte, Sabino Arana se arrepintió de todo lo que hasta entonces había predicado y dio órdenes a su hermano Luís de que suprimiera el Partido Nacionalista Vasco, porque los vascos sólo podrían encontrar la felicidad dentro de España. Para ello fundó la Liga de Vascos Españolistas. Por supuesto, sus antiguos seguidores no le hicieron caso, porque había importantes intereses económicos en juego -especialmente, la explotación de los minerales de hierro de Vizcaya y su exportación a Inglaterra-, y había una burguesía floreciente muy interesada en no someterse al control legal ni fiscal, del poder del Estado español, y a la que la independencia les podría resultar muy rentable.

Nacionalismo racial vasco y nazismo

El sistema político-racial-religioso aranista vendría a ser como una mezcla entre el nazismo de Hitler y un fanatismo religioso, cuyas ideas extremistas es muy probable que algo hayan sido inspiradas por los planteamientos expuestos por el dictador alemán.

La relación entre el nacionalismo vasco y el régimen nazi se demuestra por el hecho de que el primer lehendakari vasco, José Antonio Aguirre y Lukebe buscó en 1936 negociar un protectorado vasco dentro de la futura Europa nazi. Durante cuatro meses permaneció en Berlín buscando apoyo para la creación de una División Vasca al servicio del nazismo.

En el Euskadi Buru Batzar realizó un informe que respondía a las propuestas nazis sobre la “cuestión vasca”, en el que se puede leer:

“Por las relaciones que unen a Alemania y España creen los vascos que en general el triunfo de Alemania sería la consolidación del Régimen actual y por tanto de la desastrosa situación en que se encuentra en estos momentos el País Vasco.

Nosotros no compartimos esa opinión, porque creemos en el talento político de Führer, en su sagacidad, en su alto espíritu de comprensión y esperamos que en el ‘nuevo orden’ a establecer en Europa y particularmente en España, el problema vasco será tenido en cuenta:

  1. Porque a Alemania le interesa la pacificación de España y no puede escapar a su recto sentido que no hay pacificación posible sin una solución favorable a los vascos.

  2. Porque el problema vasco está íntimamente ligado al problema racial alemán y por tanto es lógico y natural esperar que el Führer lo acoja y lo resuelva con la mayor simpatía.

  3. Porque nos damos perfecta cuenta de que las simpatías de Alemania en España están en decadencia, y por lo tanto es de extrema importancia para el Führer recoger y captar nuevas simpatías si no quiere perder toda su influencia en España.”

            El escritor vasco-francés Jon Mirande Ayphasorbo (1925-1972), considerado como uno de los poetas más importantes de la literatura en euskera del s. XX, destaca por su filonacismo. Influido por la filosofía de Nietzsche y Spengler, desarrolló un pensamiento anticristiano, antidemócrata y antisemita. Su ideal era el paganismo precistiano de los celtas, cuya superioridad él creía indudable. Para Miranda el padre de los dioses vascos es Ortzi, que correspondería a Thor, padre de los dioses germánicos.

            De esta manera condenaba el nacionalismo vasco confesional del PNV, asi como como el marxista, por tener ambos raíces judeocristianas y por tanto debilitadoras del espíritu. Su biógrafo Diminique Peilhen dice que:

            “Lo que odiaba eran las ideologías debilitadoras; esto es, las que los judíos han difundido en el mundo para los demás y que en Israel están prohibidas: el pacifismo, el marxismo genuino, que es tan cristiano, y el cristiano, que es tan judío”.

            En 1952, Mirande trabaja con varios autores en la redacción de una “manifiesto de los Neo-paganos de Europa”. Con este documento se pretendía revitalizar a las antiguas religiones ancestrales como paso para recuperar las identidades regionales.

            Hacia 1953 confirma su antisemitismo en una carta dirigida a otro nacionalista vasco: “Odio a los judíos, por lo menos mil veces más de lo que Krutwig y tu detestáis a los irlandeses (…)”. Defensor del nazismo cuestionaba el Holocausto y defendía la figura de Hitler: “Había más libertad en la Alemania de Hitler que entre nosotros”.

“La cantinela de siempre, cuando alguien se atreve a rozarles un mínimo a los desgraciados judíos…, enseguida empiezan a rugir los prosemitas a su servicio diciendo que si uno está con los SS que liquidaron a 6 (ó a 4 ó a 8…) millones de judíos, o que uno mismo es de las SS. No defiendo a los antisemitas del Tercer Reich; me defiendo a mí mismo. Dejemos por tanto ese cuento de los campos KZ, pues yo no los he construido”.

Sus escritos eran provocadores, siendo así que muchas veces eran rechazados por los editores.

“Contentémonos con admitir que los vascos son lo mismo que los demás pueblos europeos, miembros de la gran familia de las razas blancas”.

Defenderá la segregación racial al hablar de la lengua vasca:

“Yo también pongo el euskera en el lugar más alto, pues es la más clara entre las características de la vasquidad. Sin embargo, pienso que es la raza y no la lengua lo más importante; no concibo que existan vascos sin euskera, por supuesto, porque el abandono del euskera pone a los vascos en vías de desracialización. Con todo, aunque los maquetos o gascones aprendieran vasco, nos serían siempre extraños por la sangre o por el espíritu y, si alguna vez somos libres, espero que el futuro gobierno de Euzkado expulse a esos semitas-camitas españoles y demás negros que se han asentado en nuestra patria o los reduzca a un estrato de humanidad inferior”. Citado por Patri Uzkizuren en: Jon Miranderen Gutunak., 1995

Jon Miranda tendrá un papel muy importante en la formación ideológica del separatismo abertzale de la postguerra y en la formación del entorno etarra. Será él quien defina el territorio que correspondería a la “Gran Euzkadi”, que incluye a la “Gran Vizcaya”, más los elementos vascos de Castilla la Vieja, Calahorra, Logroño, Burgos, Navarra, Sola, los elementos vascos de Aragón, el Verán francés, más el Ribagorza, la Gascuña, etc.

Otro de los ideólogos que sirve de unión entre nazismo y el independentismo de la formación terrorista ETA es el escritor y lingüista Federico Krutwig Sagredo (1921-1998). De padre alemán y madre vizcaina estudió en el Colegio Alemán de Bilbao.

Publica en 1963 el libro Vasconia; estudio dialéctico de una nacionalidad donde cuestiona el nacionalismo tradicional de Sabina Arana, proponiendo un nuevo nacionalismo vasco fusión de la izquierda abertzale y el anarquismo. Será esta obra la que servirá de inspiración a los jóvenes de la organización terrorista ETA para justificar sus posturas ideológicas.

A diferencia de Arana, para Krutwig el hecho de disponer de cuatro apellidos vascos no implica ser un “vasco verdadero”, también es importante el aspecto lingüistico junto con el de la sangre.

“Sería falso, así mismo, llevar el anti-racismo al extremo límite y afirmar que ninguna importancia tiene la raza. Una mezcla de vascos con elementos negríticos desvirtuaría la raza vasca y difícilmente se podría tratar de un vasco o un negro”.

Coincide con Miranda en despreciar el papel del cristianismo en la formación de la identidad vasca, ensalzando el papel del neopaganismo y el misticismo esotérico. Tanto Krutwig como Miranda defenderán una religión natural vasca, una especie de paganismo autóctono. Pero Krutwig se acercará más a un ocultismo teosofista al leer el libro del esoterista francés Louis Charpentier titulado “El misterio vasco”. Allí se defendía un origen atlante de los vascos. La influencia de Helena Blavatsky es esencial para entender el pensamiento de Krutwig.

En 1952 Krutwig es expulsado de España y en 1964 de Francia asentándose en Bélgica. En el exilio conoció a un coronel alemán, antiguo miembro del Estado mayor de la Wetmacht, quien le instruyó en materia militar. Luego leería las obras de Clausewitz, Son-Tzu y los escritos militares de Mao. Krutwig ingresó en ETA y, aunque no cometió delitos de sangre, sirvió de principal teórico de la banda terrorista durante varios años.

Autor: José Alfredo Elía Marcos
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