22. DESMONTANDO LAS FALACIAS DEL RACISMO

El desarrollo de la genética de poblaciones ha venido a cuestionar la validez de la “raza” como concepto científico que describía un fenómeno real y objetivo. El primero en cuestionar el concepto de “raza” fue el antropólogo Franz Boas, quien demostró la plasticidad fenotípica debida a factores medioambientales, y el también antropólogo Ashley Montagu, quien se apoyó en datos de la genética para concluir que en el caso humano no se puede hablar de razas distinguibles.

Para Montagnu, las llamadas “razas” sólo representan diferentes mezclas no permanentes, de elementos genéticos comunes a toda la humanidad. La “raza” es pues, un concepto estadístico de caracteres arbitrariamente escogidos, que como dicen Luca y Francesco Cavalli-Sforza, no tienen ninguna utilidad práctica.

“La verdad es que en la especie humana el concepto de raza no sirve para nada. La estructura de las poblaciones humanas es sumamente compleja y varía de unas regiones a otras, de unos pueblos a otros. Siempre hay gradaciones, debido a las continuas migraciones dentro y fuera de las fronteras nacionales, que impiden realizar separaciones netas”.[1]

En Race and History, Claude Levi-Strauss propuso la acertada metáfora de las culturas como trenes cruzándose unas con otros en diferentes direcciones, cada una viendo a los otros inmóviles mientras iban avanzando.

Hoy en día el concepto de “raza” carece de todo valor operativo ya que, como afirma el Premio Nobel de Medicina (1965), François Jacob, el racismo:

“petrifica nuestra visión de una realidad que cambia sin cesar; el mecanismo de transmisión de la vida hace que cada individuo sea único, que no se puedan establecer jerarquías entre los individuos, que la única riqueza sea colectiva y consista en la diversidad. Todo lo demás es ideología”. F. Jacob. El racismo. Mitos y ciencias. 1981.

El mismo autor también afirma que el término raza ha perdido para la biología su valor científico:

“El concepto de raza ha perdido cualquier valor operativo, y no puede sino fijar nuestra visión de una realidad incesantemente movediza; el mecanismo de transmisión de la vida afirma que cada individuo es único, que los individuos no pueden ser jerarquizados y que la única riqueza es colectiva: está hecha de diversidad. Todo lo demás es ideología”.[2]

Autor: José Alfredo Elía Marcos

[1] Luca y Francesco Cavalli-Sforza. ¿Quiénes somos? Historia de la diversidad humana. 1999. Citado por Alfonso García Martínez. La construcción sociocultural del racismo. Ed. Dykinson. 2004. Pág. 57.
[2] F. Jacob. El racismo. Mitos y ciencias. 1981. Citado por Michel Wieviorka. El racismo: una introducción. Ed. Gedisa. Pág. 34
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