5.2. La Sociedad de los Observadores del Hombre

Hacía 1799 se crea la primera sociedad antropológica del mundo en Francia. Ideólogos del Iluminismo Ilustrado, inspiradores de la Revolución Francesa hablan de crear una “nueva ciencia” rechazando toda metafísica y tradición cristiana en la visión del hombre. Se aboga por la observación y la recopilación de hechos a ultranza, como una corriente prepositivista, siguiendo la estela empirista-sensualista-materialista. Su afán consiste en estudiar como nacen las ideas, como se desarrollan y se combinan en el espíritu humano, a través del lenguaje, para así poder dirigir y manipular el pensamiento de manera eficaz. De Gérardo lo explica: “Habiendo las luces reconocido finalmente que el verdadero maestro es la naturaleza, se ha cerrado la época de las teorías vanas, la ciencia del hombre puede constituirse y ella será una ciencia natural, una ciencia de observación, la más noble de todas”.

0502 museo del hombre de París.jpg

Museo del hombre de París

Estos ideólogos, como así les gustaba llamarse, crearán la Sociedad de los Observadores del Hombre con un amplio programa de antropología comparada: observar a los seres humanos en su constitución física, y en su moral y sus costumbres. La Sociedad está constituida por médicos (Pinel, Cabanis), lingüistas (Sicard, Leblond), filósofos (Destuut de Tracy, Laronmiguière), historiadores (Volney, Levesque), naturalistas (Cuvier, Geoffroy Saint-Hilaire, Jauffret), ensayistas y publicistas (Gérando, Ginguéné), viajeros (Bougainville, Baudin), y el primer médico autodenominado antropólogo (Peron). En total, cincuenta miembros titulares y cincuenta corresponsales.

En la Introducción a las memorias de la Sociedad de los Observadores del Hombre, redactada por el secretario de la Sociedad Louis-François Jauffrey, reconocen inspirarse en las ideas de Camper y Blumenbach. El texto aboga por la importancia de realizar estudios de los pueblos antiguos y de los pueblos salvajes, así como el estudio de las facultades mentales de los niños encontrados en estado salvaje (incluido un experimento con un grupo de niños separados de la sociedad durante 12 o 15 años para observar al “hombre natural”, a los instintos naturales al margen de la educación y la cultura). También se habla de realizar estudios sobre el origen de las lenguas y su comparación universal, y sobre la conveniencia de crear un museo etnográfico, todo ellos con el objetivo de ser aplicado en las decisiones políticas y legislativas de la nueva República.

0502 victor el niño salvaje de AveyronEn 1800, la Sociedad ofreció un premio de 600 francos a aquel estudio que investigara el desarrollo de un niño sin la asistencia ni la interferencia de personas o cultura. El caso del niño salvaje de Aveyron fue motivo de interés de la Sociedad y de los dirigentes de la República. Encontrado en 1799 en un estado de completo abandono, fue estudiado por Pinel y luego por el médico Itard quien en su primera descripción relataba de él que era:

 “Un niño desagradablemente sucio, afectado por movimientos espasmódicos e incluso convulsiones; que se balanceaba incesantemente como los animales del zoo; que mordía y arañaba a quienes se le acercaban; que no mostraba ningún afecto a quienes le cuidaban y que, en suma, se mostraba indiferente a todo y no prestaba atención a nada.”[1]

Una descripción bastante lejana del mito del “buen salvaje” creado por Rousseau y a la que el público francés se había acostumbrado.

El segundo hecho relevante de la Sociedad fue la realización de dos expediciones antropológicas a las tierras recién descubiertas del hemisferio asutral. En 19 de octubre de 1800 dos fragatas, la Géographe y la Naturaliste, abandonan el puerto francés de Le Havre bajo el mando del capitán Baudin para dirigirse a Australia y Tasmania. Su objetivo era recoger muestras de la flora y fauna de estos lugares, así como el estudio de los pueblos salvajes que allí se iban a encontrar.

George Cuvier se encargó se redactar unas instrucciones premisas sobre el tipo de observaciones que habían de realizarse, así como de la perspectiva con la que debían de interpretarse (Note instructive sur les recherches à faire relativament aux différences anatomiques des diverse races d´Homme). En estas notas, Cuvier daba una serie de consejos de cómo debían recogerse los cráneos y esqueletos, así como hacer retratos y descripciones fiables de los salvajes para poder investigar las diferencias físicas de las razas humanas.

La Sociedad terminó disolviéndose en 1804.

Autor: José Alfredo Elía Marcos

[1] Jean Marc Gaspard Itard. Cit. Itard, J. M. G.: Rapports et memoires sur le sauvage de l’Aveyron. Traducción inglesa con introducción y notas de G. y M. Humprey: The wild boy of Aveyron. Century. New York, 1932. Traducción al castellano con introducción y notas de Rafael Sánchez Ferlosio: Víctor de l’Aveyron, Alianza, Madrid, 1982
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Racismo y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.