7.4. Ludwing Schemann y la Sociedad de amigos de Gobineau

Fundado por Richard Wagner, la Sociedad de amigos de Gobineau (Gobineau Vereinigung) atrajo la atención de varios jóvenes artistas, músicos e intelectuales. Los dos más importantes serían Ludwig Schemann y Houston Stewart Chamberlain, quienes asimilarían a Gobineau y transformarían sus ideas en el manifiesto político para una Alemania moderna, como complemento del manifiesto artístico del wagnerismo.

A los treinta y siete años, Ludwig Schemann (1852-1938) lee “El Renacimiento” de Gobineau. Su lectura le apasionó tanto que le indujo a leer el Ensayo, que, como declararía más tarde, transformó su vida.

Las semejanzas de Gobineau con las de Paul Antón Botticher (más conocido como Paul Lagarde) figura clave del movimiento ultranacionalista germanista son grandes. Lagarde mezclaba ideas de Herder, Fichte, los hermanos Grimm y la Lebensphilosophie romántica alemana que también había influido sobre Gobineau: “El núcleo de un hombre no es su razón sino su voluntad, cuya fuerza impulsadora es el amor”. Lagarde creía que la nación alemana tenía una voluntad propia, expresión de su “alma colectiva”, pero que el materialismo, la codicia de la clase media y la industrialización estaban corrompiendo esa alma. Alemania se estaría unificando, pero para Lagarde la verdadera Alemania, arraigada en las costumbres rurales y las tradiciones Volk, estaba siendo desplazada. Esta crisis cultural privaría al pueblo alemán de su herencia e identidad. “Enfrentamos la bancarrota (espiritual) – escribió en 1881 – Todos nos hundiremos en la nada”.

La visión que Lagarde tenía de su momento histórico reflejaba amargura y pesimismo, como en muchos conservadores románticos alemanes de su época. El socialismo, el liberalismo, los judíos, la Iglesia Católica, los industriales y otros elementos “no germánicos” no estaban haciendo sino degradar la salud espiritual germánica. Pensaba que en “esta nueva Alemania que es tan poderosa, tan liberal y tan profundamente no germana, adoramos dioses extranjeros. Esto será nuestra perdición”. En 1853 escribe el ensayo “Las actuales tareas de la política alemana”. En él Lagarde solicita reubicar a los judíos en Palestina mientras afirma que “los judíos impiden la realización de la misión racial del pueblo alemán… Cada judío es un obstáculo que representa un serio reproche a la autenticidad y la veracidad de nuestra germanismo”.

Pronto comprendió Schemann que la esencia que Lagarde estaba intentando encontrar, era lo que había descubierto Gobineau con su perspectiva racial. Aunque no conoció a Gobineau, Schemann acojió con gusto el reto de escribir su biografía en dos volúmenes (luego haría lo mismo con Paul de Lagarde). También publicó ensayos inéditos del aristócrata francés y creó los Archivos Gobineau de Estrasburgo, con más de seis mil volúmenes sobre las razas y la teoría racial.

Schemann se cuidó de divulgar las ideas de su mentor y acudió a la Liga Pangermana para, en un serie de conferencias, exponer las doctrinas gobinianas del arrianismo racial. Este importante grupo nacionalista procedió a distribuir ejemplares del Ensayo en todas las bibliotecas parroquiales.

Fue en 1894 cuando un grupo de entusiastas, con Schemann a la cabeza, se reunieron en un salón de la Universidad de Estrasburgo para fundar la Sociedad Gobineau y recaudar fondos para una nueva traducción del Ensayo sobre la desigualdad.

La Sociedad nunca tuvo muchos afiliados (en 1914 solo había trescientos sesenta socios oficiales), pero rápidamente llamó la atención de los políticos e intelectuales alemanes. Sus acciones tuvieron gran influencia sobre cuestiones culturales, y dio una nueva expresión racial al nacionalismo pangermanista. Schemann y los neogobinianos declararían que tan sólo Alemania estaba capacitada para oponerse a la moderna desintegración cultural, social y racial de Europa. En su opinión la cultura popular alemana representaba el último vestigio de los pueblos arios indogermánicos, y el pueblo alemán su último descendiente heredero.

Miembros todos del Círculo de Bayreuth, admiraban todas las óperas de Wagner, en especial el ciclo de los Nibelungos, como auténticas recreaciones de los mitos arios originales. Bayreuth se terminó convirtiendo en un festival anual donde los ariogermanos participaban en “sus misterios primordiales” para rejuvenecer y recobrar la “salud espiritual perdida, y redescubrir los orígenes de su Kultur.

Un pequeño detalle faltaba de resolver y Gobineau pasaría a formar parte del panteón pangermánico, y ese detalle era solventar su desprecio por Alemania y Prusia. El pesimismo gobineano describía a los alemanes modernos como filisteos burgueses sin sentido del humor. Por ello la Sociedad se encargó de limar algunas de estos comentarios. Así se eliminó toda referencia a un posible origen oriental de la raza aria. La herencia aria se circunscribía ahora exclusivamente a Europa nordoccidental y a Escandinavia. Incluso el término “ario”, con evidentes resonancias de la India védica, fue sustituido por el de “nórdico” o “indogermánico”. Tanto Schemann como Chamberlain omitieron las especulaciones de Gobineau acerca del origen ario de las civilizaciones china y precolombina y se centraron en ver a la raza nórdica (principalmente la rama alemana) como el centro de la civilización occidental.

Otto Georg Ammon: principal teórico alemán del racismo.

Nacionalista, ingeniero y antropólogo, Otto Georg Ammon (1842-1916) fue un importante difusor de las ideas racistas en Alemania. Miembro de la Asociación de la antigüedad Karlsruhe y de la Asociación de Ciencias Naturales (1887), Ammon es considerado como el creador de la escuela teórica de la raza alemana. En su obra principal “La selección natural en los humanos” (1893), trató de demostrar que en las clases altas de la sociedad había una proporción significativamente alta de tipos “germánicos”, y que la valentía germánica heredada se reflejaba en la actividad científica. En su obra trata de aplicar los principios del darwinismo social a la idea de la superioridad del dolicoféfalo rubio. Para Ammon el ario era el germano del Norte, alto, dolicocéfalo (cráneo largo), rubio, de ojos azules.

Fiel a las ideas de Gobineau y Lapouge, Ammon declarará que “en los mestizos se combinan las cualides discordantes de los padres y se producen retornos hacia los más lejanos antepasados; las dos cosas tienen por efecto común, que los mestizos son fisiológica y psicológicamente inferiores a sus razas componentes”.

Hay una anécdota que revela el carácter arbitrario y poco científico de las especulaciones racistas. Cuando William Z. Ripley escribió a Otto Ammon pidiéndole una fotografía del tipo alpino “puro” de la Selva Negra; Ammon le contestó que era incapaz de facilitársela. “Había medido miles de cabezas y contestaba que todavía no había sido capaz de encontrar un espécimen perfecto en todos los detalles: todos cuantos tenían la cabeza redonda eran también rubios, o altos, o chatos, o cualquier otra cosa que no debían haber sido” (Stocking, 1982, p. 58).

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